Opinión

Un paso Decisivo por la Salud de Calle Blancos

VOZ DE GOICOECHEA (Por Nelson Salazar Agüero, exregidor municipal y exasesor parlamentario).- El Concejo Municipal de Goicoechea ha declarado de interés cantonal la dotación de un EBAIS para Calle Blancos. Esta es una excelente noticia para nuestro distrito y representa un paso firme en la dirección correcta. Para quienes conocemos de cerca el largo proceso y la urgencia de esta necesidad, esta declaratoria confirma que el gobierno local ha puesto por fin la atención y la prioridad que este proyecto merece. read more

ByByIsaí Jara Ago 27, 2026

Muchas Municipalidades se han Convertido en un Freno al Desarrollo

Cuando en un municipio hay un excelente gobierno local, se favorece el cantón, los ciudadanos y el país

LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Luis Carlos Araya Monge, columnista).- En Costa Rica podemos hablar de seguridad, de infraestructura, de empleo y mil cosas. Pero mientras los gobiernos cantonales no operen correctamente, nos va a costar avanzar.

Las municipalidades son la instituciones públicas más cercanas al ciudadano. Es ahí donde se resuelve o se complica la vida de los vecinos.

Por supuesto, sin dejar de reconocer el esfuerzo y trabajo de muchas municipalidades del país, que están haciendo las cosas bien.  read more

ByByIsaí Jara Ago 26, 2026

EBAIS de Calle Blancos: El Clamor de Todo un Distrito

LA VOZ DE GOICOECHEA (Nelson Salazar Agüero, exregidor y asesor legislativo).- Durante el período 2016-2020, junto con varios compañeros, presentamos ante el Gobierno Local la solicitud de recuperar las instalaciones del antiguo Centro Diurno de Montelimar. Con el paso de los años, la Municipalidad logró concretar esa recuperación, tal como se había gestionado. Posteriormente, la actual administración planteó la posibilidad de ubicar en ese espacio el EBAIS de Calle Blancos, una respuesta que muchos recibimos con esperanza. read more

ByByIsaí Jara Ago 25, 2026
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OPINION: Mientan, mientan, que al final algo queda

La estrategia más vieja del mundo, que se repite como si estuviéramos en las postrimerías del siglo pasado

LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Luis Carlos Araya Monge, columnista).- Mientan, mientan, que al final algo queda. Esa es una vieja estrategia. Una estrategia gastada por el tiempo, que algunos sectores de oposición utilizan hoy, casi un siglo después.

Y uno se pregunta, ¿dónde quedó aquella genialidad política?

Para hablar de los muertos… se extraña la bravura, el talento y la capacidad de pensamiento de don Pepe Figueres. Se extraña el sentimiento social de Calderón Guardia. Se extraña la lealtad con el país de don Manuel Mora. Se extrañan las genialidades de estadista y la inteligencia de Daniel Oduber. Se extraña el olfato político y el don del diálogo de Luis Alberto Monge.

Hoy pareciera que nos hemos quedado cortos de ideas fuerza, como las que proponían aquellos gigantes años atrás.

Hoy vemos que casi todos los días sale un cuento nuevo. Como en aquellas épocas que nos asustaban de carajillos: “¡Ahí viene el coco!”

Solo que, a estas alturas de la vida, ya el coco no impresiona a nadie.

Un día es que el gobierno de los Estados Unidos le quita la visa a medio gabinete… y no resulta cierto.

Al otro día es que la DEA viene por don Rodrigo Chaves… y es la clásica mentira. Los desmiente el propio gobierno norteamericano.

Lamentablemente, esas historias duran algunas horas para quedar valiendo nada. Y al día siguiente se sigue con la misma cantaleta.

Yo creo que Costa Rica merece una oposición seria, que estudie, que proponga, que fiscalice con datos.

Ver y seguir el ejemplo de aquellos hombres:

Don Pepe se levantó en armas por decencia, por principios, para abolir el ejército, darle al país escuelas y los éxitos de la Segunda República.

Calderón Guardia fue el reformador del sentimiento social. Fue el que tuvo el coraje de ver al pobre y al trabajador, y de darles a este país la Caja Costarricense del Seguro Social y las Garantías Sociales.

Y Don Manuel Mora fue la lealtad con mayúscula. Puso a Costa Rica por encima de cualquier ideología. Entendió que Costa Rica se arreglaba entre costarricenses.

Daniel Oduber pensaba en grande, en el futuro. Fue el estadista de la inteligencia, el que abrió Costa Rica al mundo. El verdadero socialdemócrata.

Y Luis Alberto Monge fue el político del diálogo y del corazón. Tenía el olfato único para sentir lo que el pueblo quería en la plaza pública. Su gran virtud fue unir a Costa Rica cuando otros querían dividirla.

Ojalá volvamos a esa política grande.

No pierdan tiempo, señores del PLN, que son los más. Dejen las malas juntas y vayan a La Lucha y al pie de la tumba de don Pepe pregúntense, si están honrando ese legado. Aprovechen y pídanle perdón.

Costa Rica ya no cree en cuentos. El pueblo quiere propuestas.

ByByIsaí Jara Sep 30, 2026

Hablemos de Ley y Vida: El Derecho explicado desde la vida cotidiana; divorcio, decisiones, emociones y derechos

LA VOZ DE GOICOECHEA (Por María del Milagro Alvarado B. Comunicación y Derecho).- Cuando una pareja decide compartir su vida formalmente, imagina proyectos, un hogar, un futuro construido entre los dos para siempre. Sin embargo, las relaciones cambian, las circunstancias también y en ocasiones llega un momento en el que continuar juntos deja de ser posible.

El divorcio, desde afuera, suele mirarse como un trámite engorroso con abogados, documentos, firmas, eventualmente acuerdos y más probablemente pleitos que parecen interminables. Lo cierto es que para quienes lo viven representa mucho más que eso, significa tomar decisiones importantes en medio de emociones difíciles, reorganizar la economía familiar, definir qué ocurrirá con los bienes, establecer nuevas dinámicas con los hijos y comenzar a imaginar una vida nueva, muy diferente a la que alguna vez se planeó. Por eso, es un proceso en el que se encuentran, decisiones, emociones y derechos.

En nuestro artículo anterior hablamos de la separación; es decir, cuando una pareja deja de compartir su vida, aunque jurídicamente continúa casada. El divorcio da un paso más porque disuelve legalmente el vínculo matrimonial, acarreando consecuencias importantes.

Nuestra legislación establece actualmente distintas causas por las cuales puede decretarse un divorcio, entre ellas están el adulterio, el atentado contra la vida del otro cónyuge o de sus hijos, determinadas conductas relacionadas con la corrupción o prostitución del cónyuge o los hijos, la sevicia, la separación judicial durante al menos un año sin reconciliación, la ausencia legalmente declarada, la separación de hecho por un plazo no menor de tres años, más recientemente la incompatibilidad de caracteres y por mutuo consentimiento. (art. 48, Código de Familia).

Esta última posibilidad resulta importante porque reconoce algo bastante sencillo, pero profundamente humano: hay matrimonios que terminan sin que sea necesario convertir el proceso en una batalla para determinar quién tuvo la culpa. A veces dos personas simplemente llegan a la conclusión de que su proyecto de vida en común terminó y también ocurre que solamente uno de los cónyuges quiere divorciarse.

Durante mucho tiempo se tuvo la idea de que si uno de los cónyuges no estaba de acuerdo o no quería divorciarse, el otro quedaba atrapado en el matrimonio. La legislación costarricense ha evolucionado en este aspecto y actualmente, la causal por incompatibilidad de caracteres constituye la garantía del derecho de la autonomía de la voluntad, respetándola por encima de cualquier otra consideración; ya sea porque no existe acuerdo o por el simple hecho de no querer convivir con una persona. Esta causal fue adicionada al Código de Familia mediante la Ley N.° 9823, Ley para la reivindicación de la autonomía de la voluntad en el proceso de divorcio, y se encuentra vigente desde marzo de 2020 como una medida de remedio. Esto es relevante porque el Derecho de Familia contemporáneo no puede ignorar la autonomía de las personas. Un matrimonio supone la voluntad de ambos para construir una vida juntos, pero si esa voluntad en el tiempo se transforma en no querer continuar con ese proyecto de vida, debe igualmente respetarse de manera que no se vea restringida su libertad y su autonomía.

Cuando ambos cónyuges están de acuerdo en divorciarse, la ley permite hacerlo mediante el mutuo consentimiento, siempre que se tenga claridad sobre los aspectos esenciales para su terminación. Este convenio debe otorgarse en escritura pública, la cual contemplará, según sea el caso, asuntos tales como la custodia de los hijos menores comunes, su alimentación, la existencia o no de obligación alimentaria entre los cónyuges, las decisiones relacionadas con la distribución de los bienes, entre otros. Cabe destacar que cuando existen hijos menores de edad o bienes que deban ser considerados en el convenio, el trámite requiere intervención judicial.

Ahora bien, es importante comprender que cuando se está atravesando un proceso de divorcio, las emociones ejercen una gran influencia: el cansancio, la culpa, el enojo, el miedo, la incertidumbre, el agotamiento emocional o el simple deseo de evitar confrontaciones, de aquí que no se debe firmar aquello que no se comprende plenamente y es cuando nace la necesidad de buscar asesoría especializada antes de tomar decisiones.

Naturalmente, no todos los divorcios permiten conversaciones tranquilas ni acuerdos sencillos. Existen rupturas marcadas por violencia, amenazas, manipulación, conflictos patrimoniales o relaciones profundamente deterioradas, en las que hablar de “ponerse de acuerdo” resulta imposible. Por ello existen los procesos judiciales y los mecanismos de protección: para que una persona no tenga que renunciar a la defensa de sus derechos únicamente porque no fue posible alcanzar un acuerdo. El nuevo Código Procesal de Familia, vigente desde octubre de 2024, introdujo una regulación procesal que busca atender integralmente los conflictos familiares y permite que el proceso relacionado con el divorcio atraiga otras pretensiones patrimoniales y personales entre las mismas partes, según corresponda.

Lo cierto de este proceso es que ninguna norma puede evitar la dimensión emocional del divorcio, hay personas que sienten tristeza, otras, enojo, miedo, culpa, incertidumbre o una mezcla de todas. Terminar una relación también significa despedirse de una versión del futuro que ya no ocurrirá: aquella casa, aquellos planes, aquellas vacaciones imaginadas o simplemente la idea de envejecer junto a esa persona. Por eso, mientras el proceso legal necesita documentos y decisiones racionales, el proceso humano necesita tiempo y apoyo. Son necesidades distintas y a la vez importantes. El profesional en Derecho ayuda a comprender las consecuencias legales y proteger derechos; la familia, los amigos o los profesionales de la salud emocional pueden acompañar en aquello que ningún expediente puede resolver.

El proceso de divorcio puede dejar heridas muy profundas que necesitarán tiempo para sanar. Cada historia es diferente y merece ser comprendida desde sus propias circunstancias. El Derecho puede poner orden donde antes había incertidumbre: definir obligaciones, proteger derechos, distribuir responsabilidades y, finalmente, disolver el vínculo matrimonial. Pero hay una parte del proceso a la que casi nunca llegamos y es cuando nuestro cliente se pregunta: ¿qué hago con mi vida después de esta decisión?

Como profesionales en Derecho podemos acompañar y guiar durante el proceso legal, explicar las alternativas existentes, procurar la protección de los derechos y, desde la experiencia que nos brinda conocer de cerca tantas historias, ofrecer una palabra de orientación en momentos que suelen estar cargados de incertidumbre. Sin embargo, es imperioso reconocer los límites de nuestra profesión: resolver jurídicamente un divorcio no significa haber resuelto todo lo que emocionalmente dejó esa ruptura.

Por eso, cuando el dolor, el miedo, la culpa, la ansiedad o la dificultad para reconstruir la vida persisten, debe buscarse acompañamiento psicológico que resulta igual de importante que una adecuada asesoría legal. Pedir ayuda profesional para transitar el duelo, comprender lo vivido y recuperar herramientas personales puede hacer una diferencia significativa en la forma en que se comienza una nueva etapa.

El divorcio puede ser el final jurídico de una historia compartida, pero no tiene por qué convertirse en el final de los proyectos personales, muchas veces, cerrar correctamente cada etapa, es precisamente lo que permite comenzar la siguiente con mayor claridad, libertad y esperanza. Porque después de un divorcio no solamente queda una sentencia o un acuerdo, sino que queda una persona que necesita volver a construir su vida.

*Correo: mariadelmilagroalvaradob@gmail.com

DWM Estudio Jurídico

ByByIsaí Jara Sep 29, 2026
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