“El resultado de este endiosamiento de soberbia, donde nadie resguarda a nadie, corre el riesgo de deshumanizarnos por completo, reduciendo la existencia a un mero comercio de compraventa, lo que significa privarnos de decencia, dignidad o sensibilidad”
LA VOZ DE GOICOECEA (Por Víctor Corcoba Herrero, escritor).- En una época en la que empiezan a proliferar las actividades laborales a distancia, fuera de la oficina o de la sede de la empresa, mediante el uso de tecnologías de la información y la comunicación (TIC), tenemos la obligación de permanecer profundamente bienhechores, custodiando con simpatía ese innato altruismo, generado a golpe de corazón y en diálogo con nuestros semejantes, que ninguna máquina podrá jamás sustituir. El avance benigno nace del abrazo extendido y compartido, de un talento con el consabido talante en guardia, dispuesto a escuchar y con una voluntad que busca y rebusca más lo que nos acerca que los nos distancia. Por tanto, fragüemos con sabiduría, ese espíritu donante de compañía, que es el que nos embellece como ciudadanos de bien.
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Licda. María del Milagro Alvarado B., comunicación y derecho).- Cuando escuchamos hablar de pensión alimentaria, inmediatamente lo relacionamos con el dinero; es decir; un monto que una persona tiene que entregar mensualmente a otra como parte de una responsabilidad familiar, una necesidad humana o para proteger un derecho. Lo cierto es que esta figura jurídica tiene un significado mucho más amplio, al constituirse como un mecanismo de protección que busca garantizar condiciones de vida dignas a quienes tienen derecho a recibir alimentos, sin desconocer las posibilidades económicas y los derechos de quienes están obligados a proporcionarlos siendo que detrás de cada solicitud de pensión alimentaria existen circunstancias particulares: hijos que necesitan continuar sus estudios, personas adultas mayores que requieren apoyo, familias que atraviesan una separación o personas que, por distintas razones, necesitan asistencia económica para satisfacer sus necesidades básicas.
La factura de una dirigencia que confundió sus promesas con sus resultados
LA VOZ DE GOICOECHEA (M.Sc. Milton Madriz Cedeño, politólogo, experto en administración pública y gobernanza).- Europa está cayendo por confundir la administración de la riqueza heredada con la capacidad de crear riqueza nueva. Una parte de su gobernanza política convirtió el gasto público, la proliferación de normas y extremas regulaciones, y supuesta superioridad moral en credenciales suficientes para gobernar. La productividad, la solvencia y la cohesión social quedaron relegadas. Hoy regresan a cobrar una factura que ninguna retórica puede anular.
El cumplimiento de las obligaciones tributarias constituye uno de los deberes fundamentales de todo ciudadano. Sin embargo, cuando las disposiciones administrativas dificultan innecesariamente ese cumplimiento, surge una interrogante que merece la atención de las autoridades: ¿está el Estado facilitando la recaudación de impuestos o, por el contrario, está colocando obstáculos a quienes desean pagar puntualmente?
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Daniel Madrigal Sojo, abogado y periodista).- En conversaciones con amigos, vecinos, colegas y personas pensionadas, he podido constatar una preocupación recurrente: las dificultades que enfrentan numerosos contribuyentes para realizar sus pagos tributarios, particularmente a raíz de las restricciones en los canales bancarios habilitados para recibirlos.

La organización señala que, en 201 años de historia, el Poder Judicial costarricense solo ha tenido una presidenta. Tres magistradas y un magistrado aspiran al cargo que será definido el próximo 26 de octubre
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Inés Revuelta Sánchez, presidente).- El Foro de Mujeres Políticas por Costa Rica hizo un llamado a las y los magistrados de la Corte Plena para que elijan a una mujer como próxima presidenta de la Corte Suprema de Justicia, durante la votación prevista para el lunes 26 de octubre.
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Lic. Abraham Elías Solano Ledezma, abogado).- Para los que no me conocen, soy Abraham Elías Solano Ledezma, orgullosamente vecino del cantón de Goicoechea desde el día en que nací. Estudié en la escuela Claudio Cortés Castro, el Colegio México y el Liceo Napoleón Quesada Salazar, donde obtuve mi bachillerato.
Comencé mi vida laboral aquel 25 de septiembre de 2007 en la Caja Costarricense de Seguro Social, en la Lavandería Zeledón Venegas, lugar donde tuve mis primeras impresiones de las pésimas condiciones laborales que padecíamos los trabajadores. Cinco días después de haber ingresado, me afilié a UNDECA CCSS, sindicato que me formó, me enseñó a luchar y a defender mis derechos como trabajador y, más importante aún, me enseñó lo que es la solidaridad con mis compañeros.