
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Redacción).- La carta a los Hebreos fue escrita para fortalecer a los creyentes que enfrentaban persecución, duda y la tentación de volver a las tradiciones antiguas. En este capítulo final, el autor da instrucciones prácticas: amar a los hermanos, honrar el matrimonio, vivir con desprendimiento y no olvidar que Dios nunca nos abandona. Justo antes de este versículo, dice: “No te desampararé, ni te dejaré” (Hebreos 13:5), y a partir de esa promesa, brota la confianza que expresa el versículo 6.
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Redacción).- El apóstol Pablo nos entrega aquí una enseñanza profundamente práctica sobre una de las emociones más comunes y difíciles de gestionar: el enojo. Y lo hace con tres instrucciones claras:
“Airaos, pero no pequéis”
El apóstol no condena el enojo en sí mismo. Sentir indignación ante una injusticia, un daño o una falta no es pecado; incluso el Señor mismo se enojó ante la maldad. Lo que se prohíbe es que ese enojo se convierta en pecado: que nos lleve a insultar, vengarnos, hablar mal, guardar rencor o actuar con crueldad. El enojo es emoción legítima; peca cuando deja de ser reacción justa y se convierte en actitud destructiva.