La aprobación de las anualidades demuestra que el diálogo responsable sí rinde frutos

LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Consejo Editorial).- La decisión unánime del Concejo Municipal de Goicoechea de incorporar en el presupuesto ordinario de 2027 los recursos necesarios para pagar retroactivamente las anualidades correspondientes al período 2018-2026 constituye una noticia importante para los trabajadores municipales y, al mismo tiempo, deja una valiosa enseñanza para nuestro cantón: cuando existe voluntad de diálogo, respeto entre las partes y disposición para alcanzar acuerdos, es posible encontrar soluciones.
El acuerdo adquiere especial relevancia porque responde a una demanda laboral acumulada durante años. De acuerdo con lo informado durante la sesión municipal, el alcalde Fernando Chavarría entregó una carta en la que se establece que, a más tardar el 15 de enero del próximo año, se realizará el pago correspondiente.
La decisión se produce después del paro de labores realizado el viernes anterior por trabajadores municipales, quienes reclamaban una solución al pago de sus anualidades.
Más allá de las circunstancias que condujeron al conflicto, lo verdaderamente significativo es que finalmente se alcanzó un acuerdo institucional que reconoce los recursos reclamados por los trabajadores.
El presupuesto aprobado contempla las anualidades correspondientes a los años 2018-2026, el aumento salarial del próximo año y los gastos ordinarios de la Municipalidad, dentro de un presupuesto que supera los ¢14 mil millones de colones.
Puede parecer, a simple vista, un asunto estrictamente administrativo o presupuestario. No lo es.
Un presupuesto municipal es mucho más que una suma de ingresos y gastos. Es la expresión concreta de las prioridades de un gobierno local y de su capacidad para responder a sus obligaciones. En este caso, incluir los recursos para las anualidades representa un paso fundamental para atender una situación laboral que necesitaba una respuesta clara.
Los trabajadores son una pieza esencial para el funcionamiento de la Municipalidad. Son quienes diariamente atienden servicios, ejecutan obras, mantienen espacios públicos y hacen posible buena parte de las tareas que impactan directamente la vida de los habitantes del cantón. Reconocer sus derechos y procurar relaciones laborales estables también contribuye al buen funcionamiento de la institución.
Por eso, lo sucedido en la sesión del Concejo merece destacarse.
Administración, trabajadores, regidores y representación sindical llegaron a una sesión en la que existían posiciones e intereses que debían conciliarse. Sin embargo, el intercambio se desarrolló de manera serena, respetuosa y ordenada. Cada sector defendió sus planteamientos, pero también hubo espacio para escuchar y buscar una salida.
La unanimidad alcanzada no significa que hayan desaparecido las diferencias. Significa algo quizá más importante: que fue posible colocarlas en un segundo plano para alcanzar una solución concreta.
Eso es precisamente lo que la ciudadanía espera de sus autoridades y de quienes participan en la vida pública.
En tiempos en los que el debate político fácilmente puede convertirse en confrontación permanente, descalificaciones y discusiones improductivas, Goicoechea necesita demostrar que existe otra manera de resolver sus diferencias.
Nuestro cantón enfrenta importantes desafíos. Las necesidades de las comunidades aumentan, los recursos públicos son limitados y las demandas sobre el gobierno local son cada vez mayores. En ese contexto, ninguna administración puede gobernar eficazmente desde la confrontación constante.
Se necesita diálogo. Se necesita negociación. Se necesita fiscalización. Y, sobre todo, se necesita capacidad para construir acuerdos sin renunciar a las responsabilidades que corresponden a cada parte.
El acuerdo sobre las anualidades demuestra precisamente eso.
Desde La Voz de Goicoechea valoramos que se haya encontrado una salida que permita reconocer estos recursos a los trabajadores municipales y, al mismo tiempo, brindar certeza sobre su incorporación al presupuesto.
Pero el acuerdo tampoco puede entenderse como el punto final.
Ahora corresponde cumplir.
La carta presentada por el alcalde establece una fecha concreta: a más tardar el 15 de enero. Por ello, trabajadores, Concejo Municipal y ciudadanía tienen derecho a esperar que el compromiso asumido se materialice en los términos anunciados.
La aprobación presupuestaria debe convertirse en ejecución efectiva. Y esa ejecución deberá acompañarse de transparencia, eficiencia y rendición de cuentas.
La ciudadanía también deberá permanecer vigilante para que los más de ¢14 mil millones contemplados en el presupuesto municipal sean administrados responsablemente y se traduzcan en servicios, obras y mejores condiciones para las comunidades.
De lo ocurrido queda una enseñanza que conviene conservar.
Los trabajadores hicieron escuchar sus demandas. La administración presentó una propuesta. El Concejo Municipal asumió su responsabilidad y tomó una decisión unánime. Las partes dialogaron y finalmente se construyó una salida institucional.
Así debería funcionar la política local.
Goicoechea necesita menos pleitos estériles y más acuerdos; menos politiquería y más soluciones; menos confrontación por la confrontación misma y más capacidad para sentarse alrededor de una mesa cuando existen diferencias.
La aprobación de los recursos para pagar las anualidades constituye, ante todo, un reconocimiento esperado por los trabajadores municipales. Pero también puede convertirse en algo más: en un ejemplo de que el diálogo responsable produce resultados.
Ojalá esta no sea una excepción.
Ojalá sea el comienzo de una forma de hacer las cosas que se repita sesión tras sesión, acuerdo tras acuerdo, hasta convertirse en la práctica habitual que Goicoechea merece.