Versículo Del Día

Published by Redacción on

Comentario:

Esta palabra nos revela el corazón mismo de Dios: un amor que no se mide por la cantidad, sino por el valor único de cada persona. Jesús la pronunció al contar la parábola de la oveja perdida, para corregir la idea de que solo quienes se mantienen en el camino son importantes para el Creador.

Lo primero que nos enseña es que nadie está de más ni es insignificante. Si una sola persona se aleja, Dios la busca con insistencia, y cuando esa persona decide volver, cambiar su rumbo o reconocer su error, se desata una alegría inmensa en el cielo. No es que los que ya caminan bien no sean amados; es que el regreso de quien estaba perdido representa una victoria de la misericordia sobre el aislamiento, y de la esperanza sobre la pérdida.

También nos invita a revisar nuestra propia actitud: ¿Nos alegramos cuando alguien se recupera, cambia o mejora? ¿O nos cuesta aceptar que quienes se equivocan también merecen una oportunidad? Este versículo nos llama a reflejar ese mismo amor: a no juzgar, a acompañar y a celebrar cada paso de regreso al bien, porque para Dios, cada vida es un tesoro irremplazable.

Al final, el mensaje es claro: el amor de Dios no se conforma con lo que ya tiene; siempre sale al encuentro de lo que falta, y siempre celebra cuando todo vuelve a estar en su lugar.

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