LA VOZ DE GOICOECHEA (Por José Cruz).- En un rincón escondido de la selva, había una comunidad trabajadora de hormigas. Día tras día, las pequeñas corrían de un lado a otro construyendo caminos, levantando hojas, cargando ramas. No se quejaban lo hacía felices soñando con hacer de su hormiguero un lugar digno, próspero y justo.
Pero un día llegó el Avispón, con su zumbido fuerte y su mirada de poder. Les dijo que las quiere ayudar, que el con su fuerza les va a proteger mientras trabajan para mejorar su hormiguero, que con él todo sería más “eficiente”.





Debe estar conectado para enviar un comentario.