Por el derecho a la alegría y la autonomía comunitaria
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Consejo Editorial).- En los últimos días, una sombra de incertidumbre intenta opacar las luces que tradicionalmente anuncian la llegada de la Navidad en nuestro distrito. Circulan amenazas y maniobras por parte de ciertas autoridades municipales que pretenden paralizar las actividades más esperadas por nuestras familias: el Desfile de Bandas, la Iluminación del Árbol y, lo más doloroso, la Fiesta de Navidad para niños de escasos recursos.
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por La Dirección).– En los pasillos de las instituciones del Estado y los gobiernos locales, el reloj marca mucho más que la hora; marca el ritmo de la legalidad. Ante el escrutinio ciudadano sobre la eficiencia estatal, juristas y auditores advierten que el incumplimiento de la jornada laboral y la omisión de funciones por parte de los funcionarios públicos constituyen violaciones directas al Ordenamiento Jurídico Costarricense, con consecuencias que van desde el despido hasta la inhabilitación.
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Consejo Editorial).- La democracia costarricense, orgullo regional por su estabilidad y civilidad, no se sostiene solo en el voto cada cuatro años. Su verdadero pulso está en la libertad: la de opinar, cuestionar y fiscalizar. Por eso, cuando el Colegio de Periodistas y Profesionales en Ciencias de la Comunicación Colectiva (COLPER) levanta la voz con un comunicado titulado “Atacar a la prensa es debilitar la democracia”, lo hace no solo en defensa del gremio, sino en resguardo de un principio republicano esencial.
LA VOZ DE GOICOECHEA Por Consejo Editorial).- La escena de tractores avanzando por las calles, banderas al viento y voces que clamaban por el campo costarricense podría haber sido el símbolo perfecto de la lucha rural. Sin embargo, tras la apariencia de una manifestación agrícola, emergió un guion distinto: uno escrito con tinta política y calculado ritmo electoral.
La marcha de ayer, convocada bajo la causa legítima de los agricultores, se transformó pronto en un acto de campaña con todos sus ingredientes. Entre los tractores y sombreros de ala ancha, se filtraron las camisetas partidarias, los discursos ensayados y los rostros conocidos de la oposición. Lo que debía ser una protesta por el precio de los insumos o la falta de apoyo al agro terminó siendo un desfile proselitista cuidadosamente disfrazado.
