Opinión: Que nunca se pierda la cercanía con el ciudadano

Published by Isaí Jara on

LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Vladimir León Castillo, colaborador).- Se acercan las elecciones municipales de 2028. Antes de pensar únicamente en nombres, partidos o campañas, sería bueno que como ciudadanos nos hiciéramos una pregunta fundamental: ¿qué clase de alcalde queremos para Goicoechea?

Quizás la respuesta no debería comenzar hablando de grandes edificios, discursos o promesas. Tal vez debería empezar con algo mucho más sencillo, pero igualmente importante: queremos autoridades cercanas a su gente.

Un alcalde que pueda caminar por nuestras comunidades y escuchar directamente a los ciudadanos. Que pueda sentarse con una persona adulta mayor y preguntarle qué necesita. Que escuche a una madre preocupada por las condiciones de su comunidad. Que converse con comerciantes, jóvenes, trabajadores y familias que enfrentan dificultades.

Porque gobernar un cantón no debería significar únicamente estar sentado detrás de un escritorio tomando decisiones. Gobernar también significa escuchar, recorrer las comunidades y conocer de primera mano sus necesidades.

El poder es temporal; el ciudadano permanece

Cuando una persona recibe el respaldo de los ciudadanos en las urnas, recibe algo más que una determinada cantidad de votos: recibe su confianza. Y esa confianza debería traducirse en servicio, responsabilidad y cercanía.

Quien llegue a ocupar la Alcaldía de Goicoechea en 2028 tendrá un mandato temporal. Su período terminará algún día, como ocurre con todo cargo público. Pero Goicoechea seguirá aquí.

Seguirán sus comunidades y sus barrios. Seguirán aquí las familias que cada mañana salen a trabajar, los comerciantes que levantan las cortinas de sus negocios, los jóvenes que buscan oportunidades y las personas adultas mayores que han contribuido durante décadas al desarrollo del cantón.

También permanecerán muchos de nuestros problemas y, por supuesto, nuestros sueños y aspiraciones como comunidad.

Por eso, quien ocupe la Alcaldía debería recordar siempre que administrar una municipalidad no consiste solamente en ejecutar presupuestos, inaugurar obras o asistir a reuniones. También implica mantener abiertas las puertas al ciudadano y no perder el contacto con la realidad cotidiana de los distritos y barrios.

Goicoechea necesita instituciones municipales capaces de escuchar tanto las grandes demandas como esos problemas que pueden parecer pequeños desde una oficina, pero que afectan todos los días la calidad de vida de las personas.

Una calle deteriorada, un parque que necesita atención, una acera inaccesible, un problema de limpieza o una comunidad que solicita ser escuchada pueden parecer asuntos menores dentro de una extensa agenda municipal. Para quien vive esa realidad todos los días, no lo son.

La cercanía tampoco debería limitarse a los tiempos electorales. Escuchar al ciudadano debe ser una práctica permanente de quienes ejercen responsabilidades públicas.

En 2028 los habitantes de Goicoechea volveremos a escoger a nuestras autoridades municipales. Habrá propuestas, campañas y distintas visiones sobre el futuro del cantón. Corresponderá a cada ciudadano analizarlas y tomar su propia decisión.

Pero, independientemente de quién resulte electo, hay algo que nunca debería perderse: la cercanía con el ciudadano.

Porque los cargos pasan, las administraciones terminan y los nombres cambian. Goicoechea y su gente permanecen.

Y gobernar debería ser, ante todo, servir.

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