LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Consejo Editorial).- El sistema político costarricense, otrora símbolo de estabilidad democrática en la región, atraviesa un desgaste inocultable. La desconfianza ciudadana, el abstencionismo y la desconexión entre la clase política y la realidad cotidiana son señales inequívocas de un modelo agotado. En el corazón de esta fatiga democrática yace un factor estructural: el monopolio que la Constitución otorga a los partidos políticos para postular candidatos a los cargos de elección popular.

LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Consejo Editorial).- En la columna La Hormiga Investigadora de este viernes 31 de octubre, se publicó una nota sobre el viaje del alcalde municipal de Goicoechea, Fernando Chavarría, quien actualmente disfruta de sus merecidas vacaciones. Sin embargo, la publicación pareció ser mal interpretada —o, en el peor de los casos, utilizada como excusa para descargar frustraciones personales contra este medio de comunicación.
Aclaremos desde el principio: nadie cuestionó el derecho del alcalde a vacacionar. Por el contrario, la intención del texto fue subrayar lo necesario que resulta ese descanso en un momento especialmente complejo para el cantón. La gestión pública, con sus presiones, críticas y desafíos constantes, desgasta incluso a los más entusiastas. Y si algo necesita cualquier ser humano, funcionario o no, es recargar energías para seguir cumpliendo sus responsabilidades con lucidez y equilibrio.

LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Consejo Editorial).- En el complejo engranaje de la administración local, existe una verdad fundamentalque parece olvidarse con demasiada frecuencia en los pasillos de nuestra Municipalidad: el funcionario público es, ante todo, un servidor. Su mandato emana del ciudadano, y su salario es pagado por el contribuyente.
Sin embargo, las quejas que resuenan en el cantón de Goicoechea pintan un cuadro preocupante. Recibimos reportes constantes de vecinos que, al acercarse a las oficinas municipales para presentar un reclamo legítimo, gestionar un trámite necesario o simplemente solicitar información, se topan con un muro de indiferencia, cuando no con abierta arrogancia o desprecio.

LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Consejo Editorial).- La libertad de prensa no se defiende sola. Se ejerce, se arriesga y, lamentablemente, en muchos casos se paga caro. En un contexto donde investigar la corrupción, el narcotráfico o los abusos del poder puede costar la vida, resulta imperioso que Costa Rica impulse una ley de protección para periodistas y sus familias. No se trata de un privilegio, sino de una garantía mínima para quienes cumplen una función esencial en toda democracia: fiscalizar al poder.

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