¿Será descontrol? ¿Tendrán algún problema? De verdad que pareciera que se acostumbraron a errar
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Luis Carlos Araya Monge, columnista).- En estos días hemos visto dos cosas que no pueden pasar desapercibidas:
1. El juicio contra la “Colocha”
2. La notificación a doña Pilar Cisneros.
Puedo equivocarme. Supongamos que ambas responden a procedimientos legales que deben seguirse. Nadie está por encima de la ley.
Pero también supongamos que en democracia no solo importa el fondo. Importan la forma, el momento y el mensaje que se le da al ciudadano.
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Nelson Salazar Agüero, ex regidor y asesor legislativo).- La existencia de los Concejos Municipales se sustenta sobre tres pilares fundamentales: el constitucional, el legal y el democrático. El Concejo Municipal existe porque la Constitución establece expresamente la autonomía de los gobiernos locales y su carácter democrático. Es, en esencia, uno de los mecanismos mediante los cuales cada cantón participa en la gestión de sus propios asuntos, a través de representantes elegidos libremente por sus habitantes para discutir, analizar y decidir sobre lo que afecta a la comunidad. Además, el Concejo cumple una función insustituible: evitar la concentración del poder en la Alcaldía y garantizar que las decisiones municipales se adopten de manera colegiada, deliberativa y transparente.
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por M.Sc. Milton Madriz Cedeño, politólogo, experto en administración pública y gobernanza).- La escena sería cómica si no fuera tan irresponsable. Ocho expresidentes, convertidos en consejo de ancianos de la República, reciben a una misión de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) y del Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ), proclaman “preocupantes señales de deterioro” de la libertad de prensa y, con solemnidad de dueños vitalicios de la conciencia nacional, hacen un llamado al país.
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Greggory Gordon Cruickshank, abogado e ingeniero).- Este 31 de agosto, Costa Rica conmemoró el Día de la Persona Negra y la Cultura Afrocostarricense, una fecha que nos invita a reconocer, valorar y celebrar el enorme aporte de la población afrodescendiente a la construcción de nuestra identidad nacional.
Ante esta importante fecha, surge una pregunta que, como vecinos y vecinas de Goicoechea, debemos hacernos: ¿por qué nuestro cantón no puede organizar un verdadero mes de actividades dedicadas a la cultura afrodescendiente?

LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Luis Carlos Araya Monge, columnista).- Yo nunca he tenido una relación cercana con Pilar Cisneros. Es más, estoy seguro de que por mi pasado en un partido tradicional, y por su estilo frontal contra esas agrupaciones, no soy precisamente santo de su devoción.
Lo aclaro para que nadie crea que hablo por compromiso.
Pero ante la hipocresía de los rancios políticos de siempre y la prensa que todos conocemos, doy un paso al frente y lo digo con claridad: a mí hasta me pueden disgustar algunas posiciones de doña Pilar Cisneros, pero de eso a creer que es cómplice del narco y del lavado porque aparece en una foto con un chino dudoso, en una fiesta con 300 personas donde todos querían tomarse una foto con ella, hay un abismo.
No creo que un solo costarricense bienintencionado, sea del partido que sea, pueda señalarla con el dedo por eso.
Y hay algo que la política vieja no quiere que se recuerde: si hoy ese sujeto puede ser extraditado a los Estados Unidos, es gracias a la Ley de Extradición de nacionales que la propia Pilar Cisneros impulsó con esfuerzo en la Asamblea Legislativa. Sin esa ley, que nunca antes quisieron hacer lo que hoy la señalan, no habría extradición.
Una vez más, la política vieja y malvada haciendo lo que mejor sabe hacer: enlodar.
El frote de manos con el que celebran es la más baja hipocresía de la política nacional.
Ya veremos cómo apareció el chino, pero de lo que sí estamos seguros es que va a ser sacado del país gracias a la Ley de Extradición de doña Pilar Cisneros.
Ojalá no olvidemos a Vesco, a Fiona, a Elizalde y a Caro Quintero, que cargaron gobiernos pasados del PLN y de la Unidad. Por lo menos a mí me molesta recordarlo, porque la politiquería muchas veces los ligó con políticos costarricenses que, como hoy Pilar Cisneros, nunca tuvieron realmente nada que ver con ellos.
Hago un llamado a los ciudadanos que hoy tenemos los ojos bien abiertos, seamos del color que seamos, a cerrar filas en defensa del Gobierno de la República y de la señora Pilar Cisneros ante este ataque infame y politiquero.
En aquellos años, quien aspirara a triunfar en la radio mexicana debía pasar primero por el bolero. Toña la Negra lo convirtió en sentimiento, las grandes orquestas le dieron elegancia y hasta Miguel Aceves Mejía, antes de ser el rey de las rancheras, encontró en el bolero la puerta de entrada a la fama porque existe además un detalle histórico que muchos desconocen.
Antes de convertirse en el célebre intérprete ranchero conocido como “El Rey del Falsete”, Miguel Aceves Mejía inició su carrera profesional cantando boleros. Cuando llegó a la XEW, los directivos consideraban que la música ranchera tenía poca demanda y la incorporaron al programa Rumbas y Boleros.
Su éxito fue tan grande que obtuvo espacio propio en la radio antes de alcanzar la fama que más tarde le darían las rancheras y el mariachi. Este episodio demuestra hasta qué punto el bolero dominaba la industria musical mexicana durante las décadas de 1940 y 1950.
Los arreglos refinados y la sensibilidad romántica de la musicalización reflejaban la evolución de un bolero que ya no pertenecía a un solo país, sino a toda América Latina. Las grandes orquestas se convirtieron en el puente entre la radio, el disco y el público continental.
https://music.youtube.com/watch?v=yXiIet433Es
La trayectoria de Miguel Aceves Mejía permite comprender un fenómeno poco mencionado en la historia musical mexicana. Durante buena parte de las décadas de 1940 y 1950, el bolero no era simplemente un género más del repertorio popular; era una verdadera escuela de formación artística. Los cantantes aprendían a controlar la respiración, a modular la voz y, sobre todo, a transmitir emociones antes de aventurarse en otros estilos musicales.
A diferencia de la ranchera, que apelaba con frecuencia al orgullo, al desafío o al dramatismo del campo mexicano, el bolero exigía intimidad. El intérprete debía convencer al oyente de que cada palabra nacía de una experiencia personal. No bastaba con cantar afinado; era necesario contar una historia. Quizás por eso tantos artistas pasaron primero por el bolero antes de alcanzar reconocimiento en otros géneros.
En cierta forma, el bolero cumplió para la música latinoamericana una función semejante a la que desempeñó el teatro para muchos actores de cine: fue el espacio donde se aprendía el oficio. La radio mexicana, que dominaba las comunicaciones del continente, convirtió esa escuela sentimental en una plataforma de proyección internacional. Quien lograba emocionar con un bolero estaba preparado para conquistar cualquier escenario.
Visto desde la distancia, el caso de Miguel Aceves Mejía deja una enseñanza interesante. Antes de ser recordado como una figura emblemática de la canción ranchera, tuvo que recorrer el camino del bolero.
No fue una excepción, sino parte de una época en la que los artistas aprendían primero a cantar al amor antes de cantar a cualquier otra cosa.