La Cereza del Pastel: Cuando la Basura se Convierte en un Desafío para Goicoechea

LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Greggory Karl Gordon Cruickshank, Ingeniero Industrial y Abogado).- Cuando pareciera que la Municipalidad de Goicoechea ha enfrentado suficientes desafíos, surge uno que no admite demora: la recolección de los residuos sólidos. Este no es un problema menor. Se trata de un servicio esencial cuya interrupción tendría consecuencias sanitarias, ambientales y sociales para todo el cantón.
Es importante reconocer que el Departamento de Gestión Ambiental cuenta con funcionarios que desean hacer bien su trabajo. Sin embargo, también es evidente que enfrenta limitaciones, tanto en la disponibilidad de personal con perfiles especializados como en los recursos materiales necesarios para cumplir adecuadamente con sus funciones. Identificar estas debilidades no debe entenderse como una crítica destructiva, sino como el primer paso para encontrar soluciones.
Lo he manifestado en otras ocasiones y hoy lo reitero: señor alcalde, con mucho gusto lo ayudamos. Nuestra labor no consiste únicamente en señalar problemas, sino en aportar alternativas viables que permitan construir una mejor gestión pública.
Ante la posibilidad de utilizar camiones tipo batea o vagonetas para la recolección de residuos, decidí revisar el marco jurídico costarricense. La normativa vigente no establece una prohibición absoluta para este tipo de vehículos; sin embargo, sí impone condiciones estrictas para evitar la contaminación, el derrame de lixiviados, la dispersión de residuos y cualquier riesgo para la salud pública.
En este sentido, el artículo 29 del Reglamento General a la Ley para la Gestión Integral de Residuos (Ley N.° 8839), Decreto Ejecutivo N.° 37567-S-MINAET-H, dispone que el transporte de residuos debe realizarse en condiciones que impidan su dispersión y minimicen los impactos ambientales y sanitarios. Asimismo, deben observarse las disposiciones de la Ley para la Gestión Integral de Residuos, Ley N.° 8839, así como las normas sanitarias aplicables, entre ellas el Decreto Ejecutivo N.° 36093-S y la demás regulación técnica vigente.
Además, es importante considerar que el reglamento municipal no autoriza expresamente el uso de vagonetas para la recolección domiciliaria ordinaria, por lo que cualquier decisión en ese sentido debe analizarse cuidadosamente desde el punto de vista jurídico y técnico, evitando exponer a la Municipalidad a eventuales incumplimientos legales o responsabilidades administrativas.
Frente al anuncio de un posible paro de labores por parte de los trabajadores del servicio de recolección, motivado por el deterioro de las unidades, la pregunta obligada es: ¿qué debemos hacer?

La respuesta no pasa por la confrontación, sino por el diálogo y la planificación
Lo primero es establecer una mesa de negociación con los trabajadores, escuchando sus preocupaciones y procurando acuerdos que permitan garantizar la continuidad del servicio. Paralelamente, resulta indispensable realizar un diagnóstico técnico del estado de la flotilla para determinar qué unidades pueden repararse de manera segura y rentable, cuáles requieren reconstrucciones mayores y cuáles definitivamente deben sustituirse.
Con esa información, la Municipalidad podrá elaborar un plan de inversión responsable, solicitando los recursos necesarios para la compra o el alquiler temporal de nuevas unidades. Esta decisión debe sustentarse en estudios técnicos que definan la cantidad de vehículos requeridos, su capacidad de carga, las rutas de recolección, los costos de operación, mantenimiento y vida útil, garantizando un uso eficiente de los recursos públicos.
Esta estrategia ya ha sido aplicada en distintos gobiernos locales del país. Mientras se renueva la flotilla, algunas municipalidades han recurrido temporalmente al alquiler de camiones especializados o a la contratación de servicios complementarios, siempre dentro del marco legal de la contratación administrativa y bajo estricta supervisión municipal. Estas medidas han permitido evitar crisis sanitarias mientras se desarrollan soluciones permanentes.
Igualmente, es oportuno fortalecer los programas de separación de residuos en la fuente, ampliar las campañas de educación ambiental y optimizar las rutas mediante herramientas de planificación logística. Desde la ingeniería industrial existen múltiples metodologías que permiten mejorar la eficiencia operativa sin comprometer la calidad del servicio ni incrementar innecesariamente los costos.

En mi criterio, después de los retos que ha enfrentado el cantón en los últimos meses, una suspensión del servicio de recolección sería un golpe muy fuerte para Goicoechea. La acumulación de residuos no distingue barrios ni distritos; afecta la salud pública, deteriora el ambiente, perjudica el comercio y disminuye la calidad de vida de toda la población.
Por ello, hago un respetuoso llamado tanto a las autoridades municipales como a los trabajadores. Todos comparten un mismo objetivo: servir a la comunidad. El trabajo que realizan los funcionarios de recolección es esencial y merece reconocimiento, condiciones seguras y herramientas adecuadas para desempeñarlo.
Al mismo tiempo, les solicito que valoren el enorme impacto que tendría una interrupción del servicio sobre miles de familias. Estoy convencido de que el diálogo, la buena fe y la voluntad de encontrar soluciones permitirán superar este momento.
Finalmente, reitero nuestra disposición de colaborar con la Municipalidad de Goicoechea. Ponemos nuestros conocimientos y experiencia profesional al servicio del cantón para contribuir, desde una perspectiva técnica y jurídica, a la búsqueda de soluciones que beneficien a todos.
Las instituciones públicas, la ciudadanía y los trabajadores no deben verse como adversarios. Cuando trabajan de manera coordinada, con transparencia y dentro del marco de la legislación costarricense, los problemas dejan de ser obstáculos y se convierten en oportunidades para fortalecer la gestión pública.
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