Una serie para pensar el país que somos, y el que queremos ser
En Costa Rica, la Navidad nunca ha sido solo una fecha. Es una forma de recordarnos que la paz, la solidaridad, y la palabra empeñada son valores que han sostenido nuestra historia. Iniciando un nuevo año, el espíritu navideño nos invita a mirar hacia adentro, reconocer lo que hemos perdido…y lo que aún podemos recuperar
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Gerardo A. Pérez Obando (Gapo), columnista) La Navidad no es un ruido de compras ni una carrera de luces. Es la pausa íntima que enseña que comunidad no es simple vecindad, sino el acuerdo silencioso de cuidarnos. En las montañas, en los barrios, en los mercados, las manos que comparten tamales se parecen más a un pacto que a un gesto, “aquí nadie queda solo”, pero ese pacto cultural, también ha sido político.
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Isela Aguirre Chavarría).- En los últimos años, los gobiernos locales del país han dado pasos importantes en materia de bienestar animal. Varias municipalidades han creado oficinas especializadas, impulsan campañas educativas y destinan recursos públicos a programas de esterilización y tenencia responsable. Estos avances, sin duda, merecen reconocimiento.
Sin embargo, esa narrativa de progreso se derrumba cuando las mismas instituciones que se presentan como defensoras del bienestar animal autorizan, promueven o respaldan actividades como los topes de caballos, las corridas de toros y los desfiles de boyeros. Eventos donde el estrés, las lesiones y, en no pocas ocasiones, la muerte de los animales, no son accidentes aislados, sino consecuencias previsibles.
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Víctor Corcoba Herrero/ Escritor).- Uno vive y debe desvivirse por vivir en comunión y en comunidad. Así, para un ser con corazón, todo lo que le circunda forma parte de sí y se vincula como genealogía, sustentado el nexo en la mutua lealtad y en el recíproco acatamiento. La humanidad debe concebirse como una estirpe adherida e inseparable, sustentada por la unidad colectiva, de la que no puede desligarse, ya que todos formamos parte de ese viviente poema interminable cargados de lenguajes diversos, pero bajo un solo pulso, el de la armónica existencia, a pesar de nuestro fondo de debilidad humana y de nuestra manera frívola de reconocer la vida. De ahí la necesidad, en este orbe globalizado, de que seamos promotores y animadores de solidaridad y respeto por la dignidad humana y los derechos fundamentales.
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Aníbal Porras, periodista).- El 2025 deja para Goicoechea una postal incómoda, pero necesaria. Un año que expuso una institucionalidad local más preocupada por silenciar a quien fiscaliza que por resolver los problemas estructurales que arrastra el cantón desde hace años.
Durante este periodo, autodenominados “líderes cantonales” del partido oficialista en la Municipalidad, manifestaron abiertamente su enojo con este medio de comunicación por hacer lo que corresponde en cualquier democracia: informar, cuestionar lo que no funciona y llamar a la ciudadanía a pedir cuentas. No fue una molestia discreta. Fue una narrativa insistente que buscó desacreditar al mensajero en lugar de responder por el mensaje, acompañada de amenazas veladas, insultos y ataques en redes sociales.

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