Las casas sienten…

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LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Daniel Madrigal Sojo, periodista y abogado).- Cuando las casas se encuentran en estado de abandono, sus paredes lloran. Sus cielos rasos sangran de olvido. Sus ventanales asemejan unos ojos con sus cristalinos, sucios, rotos y desgastados.

Es duro imaginarse que alguna vez esas casas abandonadas, convertidas ya en tugurios, en algún momento fueron un lugar lleno de alegría y de sonrisas como en fiestas de cumpleaños, abrazos de año nuevo y hasta un lugar de descanso familiar.

Pasando por el frente de la Casona que por muchos años albergó la Escuela de Enseñanza Especial Centeno Güell en Guadalupe, el inmueble transmite un ambiente triste y abandonado. Tal vez el sentimiento es más de vergüenza que cualquier otra sensación.

Y es que, en verdad, las casas viejas y descuidadas responden a las energías y emociones humanas.

Las casas viejas son una herencia que alguien, años atrás, construyó para sí mismo, pero con la esperanza de que quedara para las futuras generaciones.

También son un reflejo del lugar geográfico donde fueron construidas.

Cuando las casas viejas e históricas son atendidas como debieran, se convierten en un destello de una sociedad en apogeo, seria y respetuosa de su propio pasado.

Por el contrario, las casas abandonadas, con todo y su gran historia, reflejan el mal estado de una sociedad decadente, que está enferma y que no le importa destruir y con ello borrar su propia identidad y memoria.

Sobreviviente y sin fuerzas

Sin embargo, en el caso del centenario inmueble guadalupano, existen unas columnas o basas que le están dando una gran lección de vigor y esperanza a la sociedad costarricense.

Ciudadanos, educadores, diputados, y hasta Magistrados diariamente, al pasar por ahí notarán que, a pesar de las décadas de abandono, esta sobreviviente construcción se mantiene en pie y se niega a colapsar.

Esas basas de viejo roble, tal vez caoba o nogal ya centenarias, se niegan a sucumbir.

La situación asemeja a Atlas sosteniendo al Mundo. Pero un Atlas que parece ya sin fuerzas y a punto de colapsar, ante el peso de los años, y la aún fina, pero deteriorada estructura.

Es triste ver un tugurio, donde alguna vez fue un centro de recuperación humana, donde sus paredes de fina madera guardaron los sonidos del aplauso hacia los graduandos, y las sonrisas de niños, padres de familia y maestros acompañadas por el sabor del triunfo académico, cuando ya no cabía en esos niños esperanza, donde la gigantesca obra de don Fernando Centeno, puso a Costa Rica en el mapa como ejemplo mundial.

Siete gobiernos

La Casona Centeno Güell fue declarada Patrimonio Histórico Arquitectónico en el gobierno de don Rafael Ángel Calderón Fournier, el 4 de setiembre de 1991. Para esa fecha, el inmueble se encontraba totalmente abandonado y vergonzosamente convertido en una simple bodega. Se dice que inicialmente había un proyecto para convertirlo en un parqueo. Dichosamente con la declaratoria de Patrimonio, la edificación se salvó.

Desde entonces han pasado siete gobiernos, cuyos presidentes y ministros de educación, en curso, no hicieron nada por destinar un presupuesto y protegerla.

No se le ocurrió ni a don José María, ni a don Miguel Ángel, ni a don Abel, ni a doña Laura, ni a don Luis Guillermo ni a don Carlos hacer algo por protegerlo. En 30 años nadie hizo nada.

El Gobierno saliente, de don Rodrigo Chaves, al menos dejó un presupuesto para esta restauración de CIENTO OCHENTA Y SIETE MILLONES QUINIENTOS MIL COLONES, que el MEP por pura incapacidad no ha podido ejecutar.

Un centro de cultura

Sin embargo, la esperanza de recuperar este Patrimonio puede ser real. Se trata de un Recurso de Amparo planteado por el este columnista, que la propia Sala Constitucional declaró con lugar desde el 4 de junio del 2022, y que ordenó a su propietario, el Ministerio de Educación Pública, su inmediata recuperación.

Aunque las obras aún no se ejecutan, y el edificio parece colapsar, la esperanza es convertir a este vetusto “amigo” en un bello y acogedor centro de cultura, donde se puedan ofrecer exposiciones de dibujo, pintura, escultura, conciertos musicales, obras de teatro de niños y jóvenes, que serán nuestros futuros artistas, no solo del cantón de Goicoechea, sino de todo el territorio nacional.

Una vez convertida esta edificación en un centro de cultura, totalmente restaurada, como debió serlo siempre, la casona volverá a sonreír y a sentir el orgullo de haberle dado el lugar que realmente se merece. Y es que, en verdad, las casas sienten…

Correo Electrónico: danisary 05@yahoo.es

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