LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Johnny Soto Zúñiga, abogado y columnista).– La profunda crisis que atraviesa Venezuela abre, al menos en el plano teórico, la posibilidad de un proceso de transición sostenida hacia la democracia. Sin embargo, esa eventual salida depende de un factor clave que hasta ahora no ha mostrado señales claras de cambio: la estructura militar que sostiene al régimen.
Hoy, el poder real en Venezuela no solo se ejerce desde las instituciones formales, sino desde el control del miedo y la opresión. Las Fuerzas Armadas y los grupos afines al oficialismo han acumulado privilegios durante años, y resulta poco realista pensar que renunciarán a ellos de manera fácil o voluntaria. Un giro completo —un cambio profundo en su lealtad y en su visión de país— sería indispensable para desmontar el actual modelo autoritario.
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Martha Ivette Flores Aceves*).- En el mundo cotidiano existen las enfermedades autoinmunes, crónico-degenerativas. Sabemos que existen, hemos escuchado sus nombres o sabemos de algún caso lejano. Pero ¿qué pasa cuando un familiar cercano recibe un diagnóstico de cáncer, diabetes, insuficiencia renal, lupus o alguna afección cardiaca?
De entrada, se experimenta enojo, incertidumbre, miedo e incluso negación. En ocasiones buscamos “hacer como si no pasara nada”, como si nuestro familiar no estuviera enfermo. Lo vemos bien y decidimos no hablar de ello, pero en el fondo está actuando el miedo a que al hablarlo se haga real.
Una serie para pensar el país que somos, y el que queremos ser
En Costa Rica, la Navidad nunca ha sido solo una fecha. Es una forma de recordarnos que la paz, la solidaridad, y la palabra empeñada son valores que han sostenido nuestra historia. Iniciando un nuevo año, el espíritu navideño nos invita a mirar hacia adentro, reconocer lo que hemos perdido…y lo que aún podemos recuperar
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Gerardo A. Pérez Obando (Gapo), columnista) La Navidad no es un ruido de compras ni una carrera de luces. Es la pausa íntima que enseña que comunidad no es simple vecindad, sino el acuerdo silencioso de cuidarnos. En las montañas, en los barrios, en los mercados, las manos que comparten tamales se parecen más a un pacto que a un gesto, “aquí nadie queda solo”, pero ese pacto cultural, también ha sido político.
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Isela Aguirre Chavarría).- En los últimos años, los gobiernos locales del país han dado pasos importantes en materia de bienestar animal. Varias municipalidades han creado oficinas especializadas, impulsan campañas educativas y destinan recursos públicos a programas de esterilización y tenencia responsable. Estos avances, sin duda, merecen reconocimiento.
Sin embargo, esa narrativa de progreso se derrumba cuando las mismas instituciones que se presentan como defensoras del bienestar animal autorizan, promueven o respaldan actividades como los topes de caballos, las corridas de toros y los desfiles de boyeros. Eventos donde el estrés, las lesiones y, en no pocas ocasiones, la muerte de los animales, no son accidentes aislados, sino consecuencias previsibles.
