Columna: La Hormiga Investigadora

Published by Redacción on

LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Ashley M. Gutiérrez).- Una semana más, queridos habitantes de este ilustre hormiguero llamado Goicoechea, volvemos armados con nuestra lupa, nuestras antenitas inquisidoras y esa extraña costumbre de hacer preguntas incómodas. Ya saben que aquí no dejamos piedra sin mover ni migaja sin revisar, aunque a algunos les provoque una alergia institucional difícil de disimular.

Y esta semana la Contraloría General de la República nos regaló material suficiente para varias temporadas de una serie de suspenso. Resulta que la Municipalidad destinó cerca de 28 millones de colones en publicidad, distribuidos en apenas cinco contrataciones. Una cifra que, admitámoslo, hace que más de uno piense seriamente en cambiar de profesión.

La duda que surge, naturalmente, es sencilla: ¿a cuáles medios de comunicación del cantón les tocó una tajadita de ese pastel publicitario? Porque uno supondría —ingenuamente, quizá— que los recursos públicos destinados a comunicación deberían fortalecer a quienes informan sobre lo que ocurre en nuestra propia comunidad. Pero, como hemos aprendido, las suposiciones son peligrosas.

Ahora bien, antes de sacar las antorchas y señalar únicamente al despacho de la Alcaldía, conviene recordar que existe una especie conocida como Concejo Municipal, cuya función teórica incluye fiscalizar, controlar y velar por el uso adecuado de los recursos públicos. En la práctica, sin embargo, pareciera que algunos interpretaron el cargo como una invitación permanente a contemplar el paisaje.

Hubo épocas distintas. En el período 2010-2016, cuando el alcalde de turno solicitó aumentar el límite para ciertas contrataciones, el Concejo todavía conservaba algunos reflejos. El monto pasó de tres a cinco millones, tras una negociación digna de quien cuida hasta el último colón. Hoy, ese mismo límite ronda los 100 millones de colones. Una evolución fascinante: de administrar con calculadora a hacerlo con ábaco descompuesto.

Cambiando de túnel, pero sin abandonar este hormiguero, nos encontramos con la situación de la vicealcaldesa Irene Campos. Según se comenta en los pasillos donde abundan los rumores y escasean las pruebas, hay quienes han invertido importantes esfuerzos —y aparentemente recursos— en una campaña destinada a desacreditarla antes de la próxima contienda electoral.

Y es aquí donde la política local demuestra que supera cualquier telenovela: dicen las malas lenguas que algunos de los más entusiastas críticos de hoy fueron ayer compañeros de ruta, aliados inseparables y hasta beneficiarios de la confianza de la propia Irene. Porque en política, al parecer, el “para siempre” dura exactamente hasta que aparecen nuevas aspiraciones electorales.

A propósito de personajes reincidentes, reapareció aquel caballero que hace cuatro años anunciaba con entusiasmo que poseía denuncias demoledoras contra Rodrigo Chaves y Pilar Cisneros. Las pruebas, sin embargo, parecieron quedar atrapadas en una eterna odisea burocrática: nunca apareció una fotocopiadora disponible para reproducir semejante arsenal documental.

Pero los tiempos cambian. Y lo que antes era escasez de papel, hoy parece abundancia de energía cuando se trata de atacar adversarios locales. Esta vez, el blanco sería Irene Campos. Como dirían nuestras abuelas, “por la plata baila el mono”, aunque en algunos casos el baile incluya conferencias, publicaciones y repentinos ataques de indignación selectiva.

Regresando al informe de la Contraloría, descubrimos otro dato digno de estudio académico. Un único proveedor habría recibido más de 881 millones de colones. Así cualquiera presume fidelidad institucional. Hay matrimonios que duran menos que ciertas relaciones contractuales.

Y no podía faltar el apartado dedicado a las reparaciones. Porque si algo caracteriza a Goicoechea es la esperanza permanente de que los camiones recolectores sobrevivan una semana más sin quedar varados en media ruta.

Según los datos disponibles, en apenas siete contrataciones relacionadas con reparaciones se distribuyeron más de 27 millones de colones. O, para utilizar el término técnicamente más preciso: se “ejecutaron presupuestariamente”. Mientras tanto, los vecinos continuamos cumpliendo religiosamente con nuestros impuestos, aferrados a la ilusión de que algún día los servicios funcionarán con la misma eficiencia con la que se aprueban ciertos gastos.

Pero no todo puede ser tragedia administrativa. Después de todo, este hormiguero tiene una extraordinaria capacidad para reinventarse. Cada semana aparecen nuevos protagonistas, nuevas disputas y nuevas explicaciones que desafían cualquier manual de lógica.

Por eso, como es tradición, recordamos a nuestros estimados lectores que La Hormiga Investigadora no se hace responsable por irritaciones cutáneas, inflamaciones burocráticas, crisis de conciencia ni repentinos deseos de convocar conferencias de prensa. Nosotros apenas observamos, preguntamos y contamos lo que vemos con la dosis justa de sarcasmo necesaria para sobrevivir al espectáculo.

Hasta la próxima semana, vecinos de este fascinante hormiguero goicoecheano.

Seguiremos escarbando.

Porque mientras existan preguntas sin respuesta, gastos que expliquen poco y amistades políticas que muten más rápido que un semáforo en hora pico… aquí estará La Hormiga Investigadora, haciendo lo que mejor sabe hacer: meter las patas donde otros prefieren no mirar.

Categories: La Hormiga

Política de privacidad - - Diseñado por PARWEBCR