La Hormiga Investigadora: La que no se Traga el Cuento

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Dicen que las hormigas caminamos mirando para abajo porque somos pesimistas

LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Ashley M. Gutiérrez, periodista).- ¡Qué injusticia! No es por tristeza, es por experiencia. Resulta que las huellas de la verdad siempre quedan en el suelo… igual que las metidas de pata de quienes pasan la vida mirando hacia arriba, buscando cámaras, micrófonos o aplausos.

Mientras algunos necesitan drones, asesores, consultores, estrategas, analistas, influencers y hasta un comité para descubrir un problema que les está mordiendo los tobillos, nosotras apenas ocupamos un par de antenitas bien afinadas y la vieja técnica de observar en silencio. Es increíble la cantidad de cosas que aparecen cuando uno deja de aplaudirse a sí mismo.

Y hablando de espectáculos…

Hay quienes ya están viviendo las elecciones cantonales como si fueran el tercer tiempo de las nacionales. Creen que porque un partido ganó en febrero, automáticamente les entregan las llaves de la alcaldía, el despacho, la cafetera y hasta el parqueo reservado.

Pues no.

Las elecciones nacionales y las municipales se parecen tanto como un desfile militar y una reunión de la asociación de desarrollo. En una se habla de geopolítica; en la otra, del hueco que lleva cinco años tragándose llantas, del alcantarillado que colapsa cada invierno y de la acera que prometieron cuatro campañas atrás.

Pero algunos ya reparten puestos con una tranquilidad admirable.

—Vos agarrás la alcaldía.

—Yo las regidurías.

—¿Y la asamblea cantonal, que elige a los candidatos?

—Ah… que alguien vea qué hace con eso.

Una planificación digna de quienes todavía creen que la democracia funciona como una piñata: el que llega primero se lleva más dulces.

Mientras tanto, parece que el Concejo Municipal decidió recordar que existe precisamente para gobernar y fiscalizar, no para decorar el salón de sesiones.

Porque, aunque a veces se quiera vender la idea de que todo gira alrededor de una sola silla, en política local las responsabilidades también son compartidas. Si algo sale bien, aparecen veinte padres de la criatura; si sale mal, de repente el huérfano tiene un único responsable. Curioso fenómeno biológico.

Y hablando de responsabilidades…

¿Qué pasó con el movimiento comunal de Goicoechea?

Hay vecinos que comentan —y hasta algunos medios locales lo han señalado— que varias asociaciones dejaron de representar barrios para convertirse en sucursales electorales con salón comunal incluido. En lugar de seguir el ritmo de las necesidades de los vecinos, terminan bailando al compás del director de campaña de turno.

Después se preguntan por qué cada vez cuesta más encontrar personas que quieran trabajar gratuitamente por su comunidad.

La respuesta está servida.

Nadie quiere ser voluntario para terminar haciendo propaganda disfrazada de desarrollo comunal.

Ahora bien…

Los rumores vuelan más rápido que una mosca sobre una tapa de dulce recién abierta. No hay confirmaciones oficiales, pero dentro y fuera del PLN se escuchan nombres que ya empiezan a sonar como posibles protagonistas de la próxima contienda cantonal.

Entre los más mencionados aparecen el actual alcalde Fernando Chavarría, la vicealcaldesa Irene Campos Jiménez y el exalcalde y actual regidor Carlos Luis Murillo Rodríguez, quien, según se comenta, dejó atrás su larga historia con el PUSC para probar nuevos colores políticos.

Como dicen las hormigas: donde hay humo… puede haber fuego, o simplemente alguien asando chorizos. Todavía falta camino.

Y mientras unos hacen cálculos electorales, el Concejo Municipal —donde la oposición tiene mayoría con cuatro mujeres y un hombre— parece vivir una temporada permanente de combate libre.

Según distintas voces, los ataques políticos no distinguen género ni cargo. Lo curioso, cuentan algunos, es que buena parte de la estrategia no nacería precisamente desde quienes ocupan puestos oficiales, sino desde una figura sin voto ni nombramiento formal, pero con suficiente influencia como para que más de uno asegure que es quien mueve los hilos detrás del telón.

Ya saben cómo es la política criolla: a veces el que sale en la foto no es necesariamente quien sostiene la cámara.

Por nuestra parte, esta hormiga seguirá haciendo lo único que sabe hacer: caminar despacito, escuchar mucho, desconfiar de las verdades demasiado cómodas y de los rumores demasiado perfectos.

Porque los cuentos pueden tragárselos otros.

Las hormigas prefieren masticarlos primero.

Hasta la próxima… seguiré caminando bajito, pero viendo absolutamente todo.

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