La Hormiga Investigadora

Published by Isaí Jara on

LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Ashley María Gutiérrez).- ¡Qué lindo es vivir en Macondo de Goicoechea!

¡Ave María, qué semana!

Aquí estoy otra vez, mis queridos habitantes del hormiguero.

La misma hormiga necia de siempre.

La que camina pegadita a las paredes.

La que no escucha conversaciones ajenas: simplemente tiene antenas de alta sensibilidad y la gente habla durísimo.

¿Qué culpa tengo yo?

Tampoco espío oficinas.

Hago turismo institucional.

Y si alguna vez me encuentran cerca de una puerta medio abierta, no saquen conclusiones precipitadas.

Puede ser que esté estudiando las corrientes de aire del edificio municipal.

Una es investigadora, pero también amante de la ciencia.

Ahora sí: preparen café, pan casero y, para los más sensibles, un Alka-Seltzer.

Porque esta semana tenemos cumpleaños atrasados, caños con vacaciones, viajes internacionales, correos que envejecen esperando respuesta y hasta electricidad con un extraordinario sentido de la oportunidad.

¡Qué lindo es vivir en este Macondo llamado Goicoechea!

OPERACIÓN QUEQUE ATRASADO

135 años no se cumplen todos los días… pero se pueden celebrar cualquier día

Goicoechea cumplió 135 años.

¡Felicidades!

Y como semejante acontecimiento merecía celebrarse por todo lo alto, las actividades se hicieron después de la fecha correspondiente.

¿Un mes?

Bah.

¿Qué son unas semanitas entre amigos?

Aquí no somos impuntuales.

Somos históricamente flexibles.

Hubo cultura.

Hubo arte.

Hubo actividades.

Y hubo sillas.

Muchas sillas.

Tantas que algunas pudieron disfrutar del espectáculo sin que ningún ser humano les bloqueara la vista.

¡Servicio VIP!

Esta hormiga encontró al menos tres posibles razones para la poca asistencia.

La primera es obvia: si usted celebra un cumpleaños bastante después, corre el riesgo de que hasta el cumpleañero crea que la fiesta era para otro.

La segunda tiene que ver con la promoción.

Aquello fue tan discreto que parecía una reunión secreta de la CIA.

Uno casi esperaba recibir un mensaje:

“La hormiga roja vuela a medianoche. Queme este papel después de leerlo.”

Aquí sería bueno preguntarle a la oficina de comunicación qué pasó.

Porque si el objetivo era informar a los vecinos…diay…como que faltó un poquito de comunicación en la Comunicación.

Y después tenemos al sospechoso habitual: la lluvia. ¡Pobrecita la lluvia!

En Costa Rica termina siendo responsable de todo.

¿No llegó gente?

La lluvia.

¿Se atrasó una obra?

La lluvia.

¿Hay un hueco?

La lluvia.

¿Perdió Saprissa?

Bueno, ahí probablemente también alguien investigará si estaba lloviendo.

Hay vecinos que apuntan además a una cuarta posibilidad: falta de interés institucional en la celebración.

Esta hormiga no lo asegura.

Pero para el próximo aniversario quizá podríamos empezar por avisarle al homenajeado.

EXPEDIENTE: BUSCANDO AL BARREDOR

Se fue de vacaciones él… ¿y también el caño?

Martes.

La Facio.

Una mañana aparentemente normal.

Hasta que alguien gritó: —¡Vean! ¡Vean! ¡Ahí está!

Los vecinos volvieron la mirada.

Los pájaros dejaron de cantar.

Una señora soltó la bolsa del pan.

Después de más de un mes, según cuentan los vecinos…había reaparecido el barredor de caños.

¡Albricias!

¡Habemus barredor!

¡Que repiquen las campanas!

La última vez que algunos vecinos lo habían visto todavía estaban jóvenes.

—¿Dónde estaba?

La respuesta:

de vacaciones.

Y aquí hacemos una aclaración antes de que alguien se nos descompense: todo trabajador tiene derecho a vacaciones.

Por supuesto.

El asunto no es ese.

La pregunta es: ¿quién sustituye a la persona responsable cuando está ausente?

Porque parece que mientras el funcionario descansaba…el caño decidió solidarizarse.

—Si él no trabaja, yo tampoco.

Y ahí quedó.

Quietico.

Acumulando.

Meditando.

Conectándose con la naturaleza.

Además, las quejas sobre limpieza de caños y mantenimiento de zonas verdes llegan desde distintas comunidades.

Por eso esta hormiga propone un nuevo programa municipal:

“ADOPTE UN CAÑO”

Muy sencillo.

La Municipalidad aporta el caño.

El vecino aporta la escoba.

Y entre ambos construimos ciudadanía.

Para el paquete prémium podría venir incluida una pala.

MISIÓN IMPOSIBLE: PROTOCOLO MUNICIPAL

El alcalde se nos internacionalizó

Ahora pasamos al capítulo diplomático.

Según la información que llegó hasta estas antenas, el señor alcalde salió del país y surgieron dudas acerca de si su ausencia fue comunicada formalmente al Concejo Municipal de la manera correspondiente y sobre cómo quedó formalizada la sustitución durante esos días.

Esta hormiga no va a jugar de abogada.

Con cuatro patas ya tengo suficiente problema como para además cargar códigos municipales.

Pero hay una pregunta que hasta una hormiga entiende: ¿Se cumplió el procedimiento correspondiente, sí o no?

Porque una cosa, es decir: —Gente, ahí les encargo el chante, ya vengo.

Y otra es ocupar la Alcaldía de una Municipalidad.

Tal vez todo esté perfectamente hecho.

¡Excelente!

Entonces se enseña el documento.

Fecha.

Comunicación.

Designación.

Listo.

Caso cerrado.

Esta hormiga recoge sus cositas y sigue para otro lado.

Porque tampoco estamos solicitando los códigos nucleares.

Solo queremos saber quién quedó oficialmente a cargo del chinamo.

EL TRIÁNGULO DE LAS BERMUDAS MUNICIPAL

Entre aquí bajo su propio riesgo: los correos pueden desaparecer

Pero viene uno de mis capítulos favoritos.

Esta hormiga escuchó al señor alcalde quejarse en un programa de Facebook de que algunos medios publican informaciones sin consultar a las instancias municipales.

Y vea…tiene razón.

El periodismo debe consultar.

Debe contrastar.

Debe ofrecer oportunidad de respuesta.

Amén.

Todos de acuerdo.

Solo existe un detallito microscópico.

Tan pequeño como yo: ¿Y cuándo responde la Municipalidad?

Porque uno manda un correo.

Nada.

Manda otro.

Nada.

Pregunta si recibieron el primero.

Silencio.

Consulta si hay respuesta.

Silencio.

Pasa Navidad.

Año Nuevo.

Semana Santa.

Llegan las vacaciones de medio período.

Cambian las estaciones, aunque en Costa Rica básicamente sean “llueve” y “llueve más”.

Y ahí sigue el periodista.

Frente a la computadora.

Esperando.

Esta hormiga ya está pensando que para mandar consultas municipales hay que hacerlo por medio de una cápsula del tiempo.

“Favor abrir en el año 2047.”

Así que queremos colaborar con la modernización del Gobierno Local y hoy presentamos una tecnología verdaderamente disruptiva.

Más poderosa que ChatGPT.

Más sencilla que cualquier algoritmo.

Más barata que una licitación.

Se llama:

RESPONDER EL CORREO

No necesita inteligencia artificial.

Con inteligencia natural alcanza.

Y vea usted qué maravilla: el periodista pregunta, la Municipalidad responde, el medio publica ambas versiones y nadie tiene que salir después en Facebook preguntándose por qué no lo consultaron.

¡Tecnología de punta!

OPERACIÓN APAGÓN

Y entonces… casualmente… se fue la luz

Llegamos al episodio que obliga a esta hormiga a enderezarse las antenas.

Se trata del caso del funcionario municipal señalado por golpear en el rostro a una contribuyente.

Según la información que maneja esta columna, el funcionario habría recibido 15 días de suspensión sin goce de salario, además de tener que asistir a procesos terapéuticos relacionados con control de la ira.

Corresponde verificar documentalmente qué se resolvió, cuál fue la sanción definitiva y cómo se cumplió.

Porque aquí no estamos hablando de que alguien se llevó una grapadora.

Estamos hablando de un señalamiento por una agresión física.

Pero entonces aparece un detalle.

Uno pequeñito.

Una cosita.

Casi nada.

Las cámaras no habrían grabado el momento del incidente porque…redoble de tambores…

¡SE FUE LA LUZ!

¡No me diga!

¡Qué cosa más bárbara!

Esta hormiga tuvo que sentarse.

Justamente en ese momento.

Mirá vos.

La electricidad de Goicoechea tiene más sentido dramático que una novela mexicana.

—¡Nunca sabrás lo que ocurrió!

—¿Por qué, Guadalupe?

—¡Porque se fue la luz!

¡Chan chan chaaaaaan!

Ahora, para que después nadie diga que esta hormiga anda inventando conspiraciones: una interrupción eléctrica perfectamente puede ocurrir.

Punto.

Pero también resulta perfectamente razonable preguntar:

¿a qué hora ocurrió?

¿Cuánto duró?

¿Qué cámaras quedaron fuera de servicio?

¿Todas?

¿Existía batería de respaldo?

¿Había grabación en otro servidor?

¿Hay imágenes inmediatamente anteriores y posteriores?

¿Existe reporte técnico de la interrupción?

Porque cuando desaparece una grabación potencialmente importante, el periodista no puede decir:

—¡Qué salados!

Y pedir otro café.

Hay que preguntar.

Y preguntar otra vez.

Y después pedir documentos.

Esta hormiga no acusa.

Esta hormiga quiere ver los papeles.

Porque las coincidencias existen.

Claro que existen.

Pero algunas llegan tan bien vestidas que uno por educación tiene que preguntarles el nombre.

Como diría Trespatines:

¡Cosas de la vida, chico!

EL PARTE DEL HORMIGUERO

Así cerramos otra edificante semana en Goicoechea.

Aprendimos que un aniversario puede llegar tarde a su propia fiesta.

Que los caños aparentemente también disfrutan vacaciones.

Que cuando un alcalde viaja, además del pasaporte conviene llevar los procedimientos administrativos en la maleta.

Que las consultas periodísticas pueden experimentar procesos naturales de añejamiento.

Y que la electricidad sabe perfectamente cuándo hacer una entrada dramática.

¡Pura vida!

Después dicen que en los cantones no hay noticias.

Aquí lo que falta es tiempo.

Esta hormiga ya debe retirarse.

Tengo las patitas molidas, las antenas calientes y acabo de ver salir de una oficina a dos personas diciendo:

—Eso mejor que no se sepa.

¡Ave María!

Perdonen, pero me tengo que ir.

Trabajo es trabajo.

Nos vemos la próxima semana.

Mientras tanto, seguiremos caminando.

Pegaditas a las paredes.

Preguntando.

Contrastando.

Pidiendo documentos.

Y guardándolo todo.

Porque hay gente que confía mucho en que los vecinos olvidan.

Pequeño inconveniente: esta hormiga archiva.

Y ya saben nuestra regla de oro:

Esta hormiga no compra rumores…

¡pero tampoco vende silencio!

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