
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Consejo Editorial).- En el complejo engranaje de la administración local, existe una verdad fundamentalque parece olvidarse con demasiada frecuencia en los pasillos de nuestra Municipalidad: el funcionario público es, ante todo, un servidor. Su mandato emana del ciudadano, y su salario es pagado por el contribuyente.
Sin embargo, las quejas que resuenan en el cantón de Goicoechea pintan un cuadro preocupante. Recibimos reportes constantes de vecinos que, al acercarse a las oficinas municipales para presentar un reclamo legítimo, gestionar un trámite necesario o simplemente solicitar información, se topan con un muro de indiferencia, cuando no con abierta arrogancia o desprecio.




















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