Versículo del día
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Redacción).- La carta a los Hebreos fue escrita para fortalecer a los creyentes que enfrentaban persecución, duda y la tentación de volver a las tradiciones antiguas. En este capítulo final, el autor da instrucciones prácticas: amar a los hermanos, honrar el matrimonio, vivir con desprendimiento y no olvidar que Dios nunca nos abandona. Justo antes de este versículo, dice: “No te desampararé, ni te dejaré” (Hebreos 13:5), y a partir de esa promesa, brota la confianza que expresa el versículo 6.
“Con toda confianza”
La palabra confianza aquí no es optimismo humano ni seguridad propia, sino certidumbre basada en la fidelidad de Dios. No nos atrevemos a hablar así por nuestra fuerza, sino porque Aquel que prometió estar con nosotros es fiel y poderoso.
“El Señor es quien me ayuda”
El fundamento de nuestra seguridad no está en lo que tenemos, en quienes conocemos o en nuestra propia capacidad, sino en el Señor mismo. Él es nuestra ayuda, nuestro socorro y nuestro refugio. Cuando Dios está de nuestro lado, tenemos al más grande poder del universo sosteniéndonos. La ayuda de Dios no es ocasional ni limitada: es continua, oportuna y suficiente para cada situación.
“No tengo miedo”
El miedo nace de la incertidumbre y de sentirnos solos ante el peligro, la amenaza o la adversidad. Pero si Dios nos ayuda, ¿qué motivo tenemos para temer? El temor humano desaparece cuando comprendemos que quien gobierna todas las cosas está a nuestro favor. Esto no significa que no habrá dificultades, sufrimiento o peligro, sino que ninguna circunstancia nos separará del amor y el cuidado de Dios.
“¿Qué me puede hacer un simple mortal?”
Esta pregunta, inspirada también en el Salmo 118:6, nos recuerda la diferencia inmensa entre Dios y cualquier ser humano. Por más poderosa, amenazante o cruel que parezca una persona, una autoridad o un enemigo, todos somos criaturas mortales, pasajeras y limitadas. Solo Dios es eterno, todopoderoso y dueño de la vida. Por eso: si Dios me sostiene, ¿qué puede hacerme un ser humano que solo puede destruir el cuerpo, pero no el alma? (véase Mateo 10:28).
Mensaje para hoy
Vivimos tiempos en los que es fácil sentir temor: miedo a lo que digan los demás, miedo a la persecución, miedo a la falta de recursos, miedo al futuro. Pero Hebreos 13:6 nos recuerda una verdad transformadora:
Nuestra seguridad no depende de lo que nos rodea, sino de Aquel que nos acompaña.
Dios no promete que no habrá dificultades, pero sí promete: “No te desampararé, ni te dejaré”. Con esa promesa en el corazón, podemos levantar la cabeza y decir con confianza: el Señor es mi ayuda, ¿a quién temeré?
Que nadie y nada te quite la paz hoy. Si Dios está contigo, tienes la garantía de que saldrás adelante, porque el que ayuda es el Señor.
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