Versículo del día

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LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Redacción).- El sabio rey Salomón, en su enseñanza sobre el camino de la sabiduría, nos da hoy una instrucción clara y directa: cuidar con esmero lo que sale de nuestra boca. La palabras “aleja” y “aparta” nos hablan de una decisión deliberada, de una acción voluntaria: no basta con dejar de decir cosas malas, hay que alejarnos activamente de ellas, mantenerlas lejos de nuestros labios.

La “perversidad” y las “palabras corruptas” se refieren a todo lenguaje que deforma la verdad, que lastima, que engaña, que corrompe o que promueve maldad: mentiras, calumnias, doblez, palabras llenas de odio o de engaño. Así como un cuerpo sano rechaza lo que lo daña, la persona sabia rechaza de su boca toda palabra que destruya, que hiera o que aleje a los demás de lo bueno y de lo justo.

Reflexión

La boca es espejo del corazón. Jesús mismo nos recordó que “lo que sale de la boca, del corazón sale” (Mateo 15:18). Por eso, cuidar nuestras palabras es también cuidar lo que guardamos en el interior: si nuestros pensamientos se llenan de verdad, bondad y rectitud, nuestras palabras reflejarán eso.

El texto nos enseña que hablar bien es una decisión: nadie nos obliga a decir palabras corruptas; nosotros tenemos la llave. Cada día, al abrir la boca, elegimos: ¿hablamos para bendecir o para dañar? ¿Decimos la verdad o nos acomodamos a la mentira? ¿Nuestras palabras construyen o destruyen?

Aplicación y oración breve

Señor, hoy te pido que pongas guardia a mi boca y custodia a mis labios. Ayúdame a rechazar toda palabra falsa, hiriente o engañosa. Que de mi boca salga siempre verdad, respeto y bondad, para que mis palabras agraden a ti y sirvan para bendecir a quienes me rodean. Amén.

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