
Comentario:
Estos versículos expresan una profunda experiencia de confianza y gratitud. El salmista reconoce que no ha avanzado solo: Dios ha sido su defensa, su fuerza y su sostén constante. El “escudo de tu salvación” simboliza la protección divina frente a los peligros visibles e invisibles, mientras que la mano derecha de Dios representa cercanía, poder y acompañamiento fiel.
La afirmación “tu bondad me ha engrandecido” es especialmente reveladora: no es el mérito humano lo que eleva a la persona, sino la misericordia de Dios. La grandeza auténtica nace de saberse amado, cuidado y guiado por Él.
Comentario
Este versículo nos sitúa en el corazón del misterio que seguimos contemplando después de la Navidad: Dios ama primero y ama con hechos. El apóstol Juan no define el amor con ideas abstractas, sino con un acontecimiento concreto: Dios envió a su Hijo. El amor de Dios se hace visible, cercano y encarnado.
Celebrar el 26 de diciembre a la luz de este texto nos ayuda a comprender que el nacimiento de Jesús no es solo un recuerdo piadoso, sino una manifestación viva del amor divino que transforma la historia y la vida personal. Dios no se quedó distante ante la fragilidad humana; entró en el mundo para darnos vida, esperanza y sentido.