150 años de Régimen Municipal: la Democracia También se Construye desde el Barrio

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Este 31 de agosto, Día del Régimen Municipal, Costa Rica tiene razones para celebrar una institución fundamental de su democracia. Pero 150 años después de la instauración del régimen cantonal, la conmemoración también obliga a preguntarnos si nuestros gobiernos locales tienen la eficiencia, transparencia, cercanía y participación ciudadana que demandan comunidades como Goicoechea

LA VOZ DE GOICOECHEA (Por la Dirección).- Este 31 de agosto Costa Rica celebra el Día del Régimen Municipal. Y en esta ocasión la fecha adquiere un significado especial: se cumplen 150 años de la instauración del régimen cantonal de 1876, base de la organización municipal que llega hasta nuestros días.

Es una historia que merece celebrarse. Pero también examinarse críticamente.

El Día del Régimen Municipal fue establecido mediante el Decreto Ejecutivo N.º 7248-E, del 19 de julio de 1977, para reconocer la importancia de las municipalidades como pilares de nuestra democracia y estimular la participación ciudadana en el desarrollo local.

La idea sigue teniendo plena vigencia: la democracia no ocurre solamente cada cuatro años ni se limita a Zapote o Cuesta de Moras. También ocurre en nuestros barrios, distritos y cantones.

Los antecedentes del régimen municipal se remontan a los cabildos coloniales. La Constitución de 1825 estableció que cada pueblo debía contar con una municipalidad; en 1841 fueron suprimidas durante el gobierno de Braulio Carrillo y posteriormente restablecidas. Finalmente, en 1876 se instauró el régimen cantonal.

La Constitución Política de 1949 reafirmó posteriormente la autonomía municipal y el Código Municipal de 1998 significó otra transformación importante al introducir la figura del alcalde electo mediante voto popular.

Pero una historia de siglo y medio no puede convertirse únicamente en motivo para discursos, actos protocolarios y felicitaciones institucionales.

Debe servir para formular una pregunta mucho más incómoda:

¿Tenemos hoy los gobiernos locales que necesitan nuestros ciudadanos?

Las municipalidades son las instituciones públicas más próximas a la vida cotidiana de las personas. Administran caminos, parques y otros espacios públicos; recaudan tributos locales; atienden servicios esenciales y promueven actividades culturales, deportivas y de desarrollo comunal.

Por eso, cuando un gobierno local funciona bien, sus resultados se sienten directamente en la comunidad.

Y cuando funciona mal, también.

En un cantón como Goicoechea, hablar de régimen municipal significa hablar de calles y aceras, residuos, espacios públicos, seguridad comunitaria, ambiente, cultura, deporte, desarrollo económico, planificación urbana y calidad de los servicios que reciben nuestros vecinos.

No son asuntos menores. Son problemas que encontramos apenas salimos de nuestras casas.

Autonomía no es un cheque en blanco

La autonomía municipal constituye una de las fortalezas de nuestro sistema democrático, pero autonomía debe significar también responsabilidad, transparencia y rendición de cuentas.

Una municipalidad moderna no puede conformarse con administrar problemas. Debe anticiparlos, planificar soluciones y explicar claramente a los ciudadanos qué hace con los recursos públicos.

Tampoco basta con publicar documentos que muy pocos comprenden. La verdadera transparencia implica información accesible, datos abiertos, presupuestos comprensibles y mecanismos mediante los cuales cualquier vecino pueda conocer cuánto cuesta una obra, quién la ejecuta, cuándo debe concluir y cuáles resultados produjo.

Y aquí aparece la otra mitad de la ecuación: los ciudadanos.

Es fácil exigir una mejor municipalidad mientras ignoramos las sesiones del Concejo Municipal, desconocemos quiénes son nuestros representantes distritales y permanecemos indiferentes ante las decisiones que afectan directamente nuestras comunidades.

La democracia local necesita autoridades vigiladas y ciudadanos vigilantes.

Goicoechea: mirar hacia los próximos 150 años

Celebrar este aniversario debería llevarnos, finalmente, a mirar hacia adelante.

Los municipios de 2026 enfrentan desafíos que quienes diseñaron el régimen cantonal en 1876 difícilmente habrían imaginado: transformación digital, cambio climático, crecimiento urbano, movilidad, nuevas demandas de seguridad, envejecimiento poblacional y ciudadanos que esperan servicios públicos rápidos, transparentes y eficientes.

Las municipalidades deberán modernizarse.

Pero modernizarse no significa únicamente comprar tecnología o digitalizar trámites. Significa gobernar mejor.

Después de 150 años, el régimen municipal costarricense ha demostrado su capacidad de permanecer como una institución esencial de nuestra democracia. Ahora corresponde fortalecerlo.

Desde La Voz de Goicoechea, este 31 de agosto celebramos esa historia, pero creemos que el mejor homenaje no consiste únicamente en recordarla.

Consiste en exigir mejores gobiernos locales y asumir nuestra responsabilidad como ciudadanos.

Porque la democracia también comienza allí donde vivimos: en nuestra calle, nuestro barrio, nuestro distrito y nuestro cantón.

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