Cambio climático expone a 427.000 niños en Costa Rica a un mes adicional de estrés térmico

Estudio internacional advierte que el calentamiento global también duplicó la cantidad de menores expuestos durante al menos cinco meses al calor extremo. Especialista del Hospital Nacional de Niños alerta sobre riesgos de deshidratación, hipertermia y afectaciones en órganos vitales
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Redacción).- El cambio climático ya está aumentando significativamente la exposición de la niñez costarricense al calor. Un estudio de la Vrije Universiteit Brussel (Universidad Libre de Bruselas), publicado en la revista científica Science Advances, determinó que actualmente 427.000 niños de entre 0 y 9 años en Costa Rica están expuestos a un mes adicional de estrés térmico como consecuencia del cambio climático.
La investigación también señala que el fenómeno duplicó la número de menores expuestos al calor extremo durante al menos cinco meses, al pasar de 54.000 a 108.000 niños.
La comparación no se realiza respecto a un año determinado, sino frente a un escenario en el que no estuvieran presentes los efectos del cambio climático. De acuerdo con el estudio, la cantidad de niños costarricenses expuestos al calor atribuible a este fenómeno es actualmente casi tres veces mayor que la de adultos con edades entre los 60 y 69 años.
Un problema que afecta a millones de niños
La situación trasciende las fronteras costarricenses. A nivel mundial, hasta 560 millones de menores, equivalentes al 43% del total, experimentan al menos un mes adicional de estrés térmico debido al cambio climático.
En Centroamérica y el Caribe, la cifra alcanza los 6,9 millones de niños, según los datos de la investigación.
“El cambio climático ya está causando que cientos de millones de niños en todo el mundo estén expuestos a un calor peligroso, lo que representa graves riesgos para su salud”, señaló Rosa Pietroiusti, autora principal del estudio.
Los investigadores centraron su análisis en el calor húmedo, considerado especialmente peligroso porque la humedad reduce la capacidad del organismo para enfriarse mediante la sudoración.
Más niños pasarían a una exposición crónica
Para analizar cómo podría evolucionar el problema, los científicos compararon el crecimiento poblacional de los países con diferentes escenarios de aumento de la temperatura global.
En Costa Rica, si la temperatura del planeta aumenta 1,5 °C hacia 2030, unos 380.000 menores estarían expuestos a un mes adicional de calor extremo. Bajo un escenario de aumento de 2 °C hacia 2060, la cifra sería de 298.000.
Aunque a primera vista la reducción podría parecer positiva, los investigadores advierten que ocurre por una razón distinta: una mayor cantidad de niños pasaría a sufrir estrés térmico crónico, definido como una exposición de cinco meses o más.
En el escenario de 1,5 °C, esta condición alcanzaría el 17% de los niños; con un incremento de 2 °C, aumentaría hasta el 22%.
Una situación similar se proyecta para Centroamérica y el Caribe. Bajo el escenario previsto para 2030, la cantidad de menores con un mes adicional de estrés térmico disminuiría a 5,92 millones, pero crecería el grupo sometido a una exposición más prolongada.
La cantidad de menores expuestos a estrés térmico peligroso pasaría de 1,88 millones a más de 3,03 millones.
Los científicos también advirtieron que estas proyecciones podrían ser conservadoras, particularmente para las poblaciones que pasan una mayor cantidad de tiempo al aire libre.
¿Por qué los niños están más expuestos?
De acuerdo con los investigadores, las poblaciones jóvenes tienden a vivir en regiones donde existen mayores niveles de estrés térmico atribuible al cambio climático.
El estudio identificó además una mayor frecuencia de días con estrés térmico en las zonas cercanas al ecuador. La menor variabilidad estacional de estas regiones favorece niveles más elevados y episodios más frecuentes de calor.
A esto se suma un factor demográfico: varios de los países con mayor exposición también poseen poblaciones proporcionalmente más jóvenes.
La investigación concluye, por ello, que los mayores incrementos del calor húmedo asociados al cambio climático se producen en regiones tropicales y países con poblaciones jóvenes, donde un mayor número de niños queda expuesto.
El sur y el sudeste de Asia y África occidental figuran entre las regiones con mayor cantidad de menores sometidos actualmente a niveles peligrosos de estrés térmico.
Aunque el uso del aire acondicionado está aumentando en países de ingresos bajos y medios, los investigadores señalan que su acceso continúa siendo limitado y, además, no ofrece protección a quienes pasan tiempo fuera de sus viviendas.
Calor extremo puede afectar órganos vitales
La exposición prolongada a altas temperaturas también representa un riesgo particular para la salud infantil.
Ariana Yock, jefa de clínica del Servicio de Emergencias del Hospital Nacional de Niños, explicó que una mayor exposición al calor puede provocar deshidratación debido al incremento de la temperatura corporal.
“Cuando la temperatura corporal está por arriba de 41 °C, esto va a empezar a afectar el riñón y va a afectar al sistema nervioso central. El paciente podría empezar a tener falla cardíaca también y, por ende, un paro cardiorrespiratorio”, explicó Yock.
Según la especialista, los menores poseen una superficie corporal proporcionalmente mayor que los adultos, por lo que toleran menos los cambios bruscos de temperatura y pueden desarrollar hipertermia con mayor rapidez.
Algunos mecanismos fisiológicos de los niños todavía son inmaduros, incluidos aspectos relacionados con la ventilación y el almacenamiento de azúcar, lo que puede aumentar la aparición de síntomas ante la exposición al calor.
Yock añadió que los efectos asociados al cambio climático no se limitan al aumento de las temperaturas. Las nuevas condiciones también pueden favorecer un incremento de las infecciones respiratorias, especialmente entre niños asmáticos o que presentan algún tipo de alergia.
Los resultados del estudio ponen así el foco sobre una población especialmente vulnerable: mientras aumenta la temperatura global, una parte creciente de la niñez no solamente enfrentará más días de calor, sino períodos cada vez más prolongados de exposición a condiciones térmicas potencialmente peligrosas.