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Algo más que palabras: de las políticas terrestres; a las poéticas celestes

“El verdadero sostén corporal de las huellas vertidas y la axiomática marea espiritual generada, va a ser lo que nos mantenga anímicamente, para fijar la mirada en la patria celestial”

LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Víctor Corcoba Herrero, escritor).- Hay que impulsar la excelencia del azul, como lírica viviente adentrándonos en su místico oleaje, lo que pone de relieve uno de los retos más fundamentales de nuestro paso por aquí abajo, que no debe ser otro que el afán contemplativo y el desvelo por dar resplandor a un orbe que requiere de nuestras percusiones, para promover un cambio existencial, en el que todos podamos ser más corazón que coraza. Realmente sollozamos porque no logramos ser deidad, lo que nos impide amar y ser amados, que es lo que nos haría sentirnos libres como las barcas perdidas en el mar. De igual modo, también gemimos porque no dominamos ni nuestros propios vientos, necesitamos desesperadamente aires puros para tomar aliento y sentirnos acariciados por la certeza del verso en el verbo. read more

ByByIsaí Jara Sep 24, 2026

Algo más que palabras: los aires de la falsedad; nos están dejando sin escrúpulos

“El siglo XXI podría ser, debe ser, el siglo de la nitidez. La cuestión no son los apoyos terrícolas, sino los azulados con su poética de ritmos claros, donde todos somos necesarios e imprescindibles para ser la primorosa gloria lírica sobre la tierra”

LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Víctor Corcoba Herrero, escritor).- Todo está en el mismo aire que respiramos. Desde luego, nos merecemos reencontrarnos con lo auténtico, despojarnos de lo mundano y retornar al verso de lo celeste, volver a la poesía y revolvernos contra nosotros mismos, que será como reconocer nuestras propias caídas por este orbe tenebroso, para poder levantarnos y concretar otra existencia más espiritual que corporal. Dejemos que resplandezcan los cielos, para sentir la fragancia de lo armónico sobre un planeta redibujado de confusiones, cuyas historias humanas han de ser una mirada global, que nos avenga en lugar de enemistarnos. Es cierto que los mapas moldean nuestra comprensión, mientras alimentan la imaginación e influyen en las percepciones colectivas, pero hallarse en contradicción es el estado anímico más intolerable. read more

ByByIsaí Jara Sep 7, 2026
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Algo más que palabras: habitar juntos en el mundo; bajo el soplo de la solidaridad

“Asociarse como familia sensible, abrirse al mundo como humanidad que se respalda mutuamente, hará que desaparezcan las absurdas contiendas de la faz de la tierra y germinen nuevos aires que reduzcan la pobreza y aumenten la concordia”

LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Víctor Corcoba Herrero, escritor).- Hemos de sentirnos parte de un mundo vivo, que ha de conciliar sus fuerzas avivando el calor de sus propios latidos, con el espíritu solidario como lenguaje a cultivar, rehaciendo vínculos y no simples aglomeraciones de individuos. Sabemos que la tarea no es fácil, pero tampoco imposible, lo que implica retomar otros estilos de vida ponderados y participativos. Quizás tengamos que repensar actitudes, retirar muros y abrir horizontes, cuestionando hábitos y privilegios, comenzando por el consumo digital y prosiguiendo con el fin de la pérdida y el desperdicio de alimentos. Asimismo, es el momento en el que hemos de cooperar en favor de un orbe más humanitario, en una época deshumanizadora e inhumana como jamás antes, facilitando que la ciudadanía que nos rodea pueda vivir con decencia.

Ejemplifiquemos nuestras actuaciones, seamos coherentes entre lo que decimos y lo que luego hacemos.Por lo demás, estemos siempre en guardia hasta con nosotros mismos, ejercitando el aprender a reprendernos y a desarmarnos, activando el sueño servicial y no la dominación, lo que nos demanda practicar más el corazón que la coraza. Con este objetivo benéfico, florecerá la vida en sociedad. Subsiguientemente, hagamos el buen propósito de salir del aislamiento, a experimentar el gozo de realizar comunión y comunidad. Además, será saludable darse cuenta, para impulsar el buen tino y un mejor tono, de que todos somos existencialmente necesarios y únicos; lo que requiere atajar problemas tan esenciales como garantizar un planeta con seguridad alimentaria, ahora y en el futuro.

La flojera suele viajar tan lentamente que la indigencia no tarda en alcanzarla. En consecuencia, hoy más que nunca, es necesario adoptar medidas a escala global y local para aprovechar al máximo todo lo que poseemos, incluidos los alimentos que producimos, pero también la riqueza ambiental que nos acompaña. Asociarse como familia sensible, abrirse al mundo como humanidad que se respalda mutuamente, hará que desaparezcan las absurdas contiendas de la faz de la tierra y germinen nuevos aires que reduzcan la pobreza y aumenten la concordia; tras descubrir qué hacer y cómo hacerlo, sumado al deseo de dignificar otras vidas que se mueven en el terreno de la exclusión y el abandono. Al fin y al cabo, uno debe comportarse como quisieran que lo hiciesen con uno.

La bondad, como el laboreo de la verdad, aunque nos duela, al fin vence muchos miedos. Con razón, nos faltan pasos, para aprender a caminar. Tengamos tiempo para meditar; es un modo de ponernos a la escucha y de poder liberar nuestros órganos de rutinas desaconsejables o de condicionamientos y formas de pensar que, como grandes montañas, nos enclaustran en el sepulcro del egocentrismo, el materialismo y su ramplonería, la violencia y la superficialidad. De estos sitios debemos huir. Por desgracia, nos acostumbramos a morar y a no vivir, a ser pasivos con la desorientación y a soportar la soledad y la insatisfacción. La mejor sanación es mirarse uno así mismo, para verse desde afuera, seguramente entonces renovemos el entusiasmo del hallazgo con la concurrencia.

Reencontrarse con las raíces de la certeza es avivar el buen tránsito, porque es la respuesta a la necesidad innata de relaciones que tiene cada ser humano. El sabio no atesora, lo comparte y más obtiene para él. Al mismo tiempo, tras el obrar de cada uno, se teje el destino de todos. De este modo, se inmortaliza nuestro quehacer, que ha de ser curar con el amor la llaga del terror vertido, infundir la esperanza de paz, ayudar a resolver tantos conflictos dolorosos, devolver al mundo el reino de la poesía, no el del poder. Todo esto demanda diálogo, concebido en unión y en unidad, sin una regla para los poderosos y otra para los débiles; puesto que, de la indiferencia y de la ignorancia, únicamente puede brotar desconfianza e incluso enemistad. Sin embargo, juntos hallaremos la quietud necesaria.

ByByIsaí Jara Oct 20, 2026

Algo más que palabras: siempre es bueno tomar nuevos aires; para retomar nuevos respiros

“La vida no es cuestión de posesión ni tampoco de poder, sino de servicio y no de apoderarse de los demás; pero la realidad está ahí, revelándonos que los países que recogen refugiados desde hace décadas, manifiestan una frustración creciente ante la falta de solidaridad internacional”

LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Víctor Corcoba Herrero, escritor).- El sentido de la vida es injertar valores, nunca cosas de valor, para que broten principios y florezcan versos como heredades, que es lo que en realidad son los caminos existenciales, puro amor y nívea conjunción de latidos en una atmósfera que ha de ser además todo corazón, o sea, toda poesía y jamás poder. Cimentados bajo este palpitar, la mundanidad no debe ser nuestro abecedario, sino aquello que nos trasciende hacia lo auténtico para crecer en mística plenitud. Bajo este franco espíritu nos reencontraremos; y, será cuando podremos discernir los espacios, para tomar aquella ruta de nuestro tiempo, que nos reconstruya la convivencia fraterna, haciéndonos y rehaciéndonos como familia, que es como se reedifica el bien, con la bondad siempre labrada, a golpe de humano ritmo.

Cada momento es único y cada instante distinto, como ha de ser el nuevo respiro tomado y compartido, que germina siempre de unas poéticas entretelas, dispuestas a darse y a donarse, fruto de una voluntad que busca la unión y la unidad del poema bregado. De ningún modo, desechemos nada de lo que nos circunda. Cualquier inspiración activa originales soplos, que es lo que nos entusiasma y adereza. Nuestra labor debe estar repleta de esperanza, sustentada no en el bienestar consumista, sino en el bien hacer y mejor obrar de cada día. Por eso, es más vital la actividad solidaria que la económica, pues tiene su estética a tono con el timbre conjunto, sin la inhumana lógica de mercado, con el tanto tienes como tanto uno vale.

La vida no es cuestión de posesión ni tampoco de poder, sino de servicio y no de apoderarse de los demás; pero la realidad está ahí, revelándonos que los países que acogen refugiados desde hace décadas, manifiestan una frustración creciente ante la falta de solidaridad internacional. Por si fuera poco, el temor, sufren cada vez más por su seguridad, mientras la ayuda destinada a ellos padece fuertes recortes. Sea como fuere, nadie de nosotros sabe quién podría verse obligado a huir mañana, ni quién podría ser llamado a ofrecer amparo. Esto debe hacernos aguzar el oído ante el clamor de las gentes que malviven en las periferias urbanas o existenciales, víctimas de nuevas formas de esclavitud o de tratos inhumanos.

Desde luego, la justicia social exige mirar a estas personas, que nos ayudarán a reconocer que las injusticias no surgen únicamente de decisiones desacertadas de los individuos, sino también de estructuras, mecanismos, sistemas económicos y culturales que producen desigualdades casi automáticamente. Ojalá se instauren otros vientos más apacibles que nos mantengan unidos y en paz. Estoy absolutamente convencido de que la riqueza no es lo que nos hace progresar, sino la concordia entre análogos y una perdurable buena voluntad. Uno a uno, todos somos mortales; sin embargo, apiñados, somos eternos. En consecuencia, cuando la dignidad se ve desfigurada o la política no responde a los dramas humanitarios o cuando la economía se vuelve contra la persona, rectificar es de sabios.

Todos debemos proporcionar nuestro aporte, hagámoslo de verdad y sin interés alguno. No olvidemos que, cada ciudadano es un poema perfecto que refleja su percusión; desde el primer instante de su pulso, hasta el último respiro con el que hace pausa. Es, durante este tránsito viviente, cuando hemos de reconocer y custodiar el brío insuperable e irrepetible de toda existencia, que ha de optar por el hermanamiento y la conciliación, protegiendo su libertad frente a la dependencia y la mercantilización que nos acosa. Generemos nuevas corrientes de diálogo sincero, porque un coloquio claro y veraz no sólo fomenta la cercanía, sino que también aviva la posibilidad de soluciones tan honorables como razonables, de manera que podamos testimoniar la belleza de una magnífica generación.

ByByIsaí Jara Oct 17, 2026
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