LA VOZ DE GOICOECHEA (Por María Lucía Arias*).- Este 8 de marzo, las feministas se hicieron presentes en las calles de la capital para, según ellas, dar una valiente lucha contra el patriarcado y la violencia contra las mujeres. Llevaron muñecos para quemar, carteles de denuncia y consignas contra líderes internacionales como Donald Trump, Javier Milei y otros más. Pero más revelador que los nombres que decidieron exhibir son, precisamente, los nombres que omitieron. Ahí es donde su discurso empieza a derrumbarse y donde queda en evidencia la fragilidad de su supuesta defensa de la mujer.
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Greggory Gordon, abagado).- Vivir en comunidad siempre trae una mezcla de sentimientos. A veces predominan la alegría y el agradecimiento; otras veces aparecen la frustración y la preocupación. Así me he sentido en los últimos meses con algunos procesos en nuestro querido cantón de Goicoechea: como si estuviera montado en un carrusel de emociones.
Primero quiero empezar por lo positivo, porque también es justo reconocerlo. Siento un sincero agradecimiento hacia la Alcaldía, el Concejo Municipal y el Concejo de Distrito. Muchas de las gestiones que se realizan para las comunidades requieren voluntad, recursos y trabajo, y cuando se logran avances hay que decirlo con claridad: gracias por escuchar y por apoyar proyectos que buscan mejorar la calidad de vida de los vecinos y vecinas.
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por M.Sc. Milton Madriz Cedeño).- Rodrigo Chaves Robles pasará a la historia política de Costa Rica como el presidente que sobrevivió a un cerco múltiple, feroz y sostenido, levantado no por una oposición democrática sana, sino por una conjunción de intereses heridos, élites desplazadas, aparatos mediáticos beligerantes y operadores institucionales empeñados en impedir que gobernara.
Lo atacaron antes de llegar. Lo atacaron al asumir. Lo atacaron durante cada tramo de su mandato. Lo quisieron desgastar, aislar, desacreditar, inmovilizar y reducir a una anomalía pasajera. ¡Fracasaron!
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Víctor Corcoba Herrero, Escritor).- La humanidad necesita abrirse y reabrirse a una nueva existencia más poética que política, que sea como flores silvestres en medio de un mundo en el que todo lo campestre o natural suele destruirse, obviando que son los recursos de esta bucólica savia, la que nos sustenta y nos da vigor. De ahí que todos debamos trabajar unidos, al menos para asegurarnos, que la mística de los ecosistemas nos continúa regenerando y todas las especies, ya sean vegetales o animales, cohabiten a nuestro lado en el futuro. Sólo tenemos que adentrarnos mar adentro¸ para observar que la inmensa virtud de la flora, no sólo sustenta haciendas, también favorece la salud humana, con su gozosa paz habitual que nos injerta en su acompañamiento.
