
Hay amores que ciegan… y amores que iluminan
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Nabil Mouaffak).- En los pueblos, pasa igual. A veces elegimos por cariño a una cara conocida, por simpatía con quien nos habla bonito o por pura molestia con el otro. Pero el desarrollo no se construye con impulsos, sino con conciencia.
Elegir a alguien para dirigir un cantón o un país no debería ser un desahogo, ni una venganza disfrazada de voto. Tampoco un acto de fe en una bandera partidaria. Las decisiones deben nacer del amor al lugar donde vivimos, ese amor que busca progreso, que se informa, que pregunta y que exige resultados.
















Debe estar conectado para enviar un comentario.