

LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Consejo Editorial).- En la columna La Hormiga Investigadora de este viernes 31 de octubre, se publicó una nota sobre el viaje del alcalde municipal de Goicoechea, Fernando Chavarría, quien actualmente disfruta de sus merecidas vacaciones. Sin embargo, la publicación pareció ser mal interpretada —o, en el peor de los casos, utilizada como excusa para descargar frustraciones personales contra este medio de comunicación.
Aclaremos desde el principio: nadie cuestionó el derecho del alcalde a vacacionar. Por el contrario, la intención del texto fue subrayar lo necesario que resulta ese descanso en un momento especialmente complejo para el cantón. La gestión pública, con sus presiones, críticas y desafíos constantes, desgasta incluso a los más entusiastas. Y si algo necesita cualquier ser humano, funcionario o no, es recargar energías para seguir cumpliendo sus responsabilidades con lucidez y equilibrio.

LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Consejo Editorial).- En el complejo engranaje de la administración local, existe una verdad fundamentalque parece olvidarse con demasiada frecuencia en los pasillos de nuestra Municipalidad: el funcionario público es, ante todo, un servidor. Su mandato emana del ciudadano, y su salario es pagado por el contribuyente.
Sin embargo, las quejas que resuenan en el cantón de Goicoechea pintan un cuadro preocupante. Recibimos reportes constantes de vecinos que, al acercarse a las oficinas municipales para presentar un reclamo legítimo, gestionar un trámite necesario o simplemente solicitar información, se topan con un muro de indiferencia, cuando no con abierta arrogancia o desprecio.
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