

LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Consejo Editorial).- La libertad de prensa no se defiende sola. Se ejerce, se arriesga y, lamentablemente, en muchos casos se paga caro. En un contexto donde investigar la corrupción, el narcotráfico o los abusos del poder puede costar la vida, resulta imperioso que Costa Rica impulse una ley de protección para periodistas y sus familias. No se trata de un privilegio, sino de una garantía mínima para quienes cumplen una función esencial en toda democracia: fiscalizar al poder.

LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Consejo Editorial).- En la política local, hay palabras que se repiten tanto que pierden el sabor. Una de ellas es “rendición de cuentas”.
En cada discurso suena seria, técnica, responsable… pero en la práctica, muchas veces no pasa de ser una ceremonia para tomarse fotos y aplaudir entre funcionarios.
Y no, vecinos de Goicoechea, eso no es rendir cuentas. Eso es hacer relaciones públicas con dinero público.
Desde Guadalupe hasta Rancho Redondo, pasando por Purral, San Francisco, Mata de Plátano, Calle Blancos e Ipís, la verdadera rendición de cuentas no puede ser un PowerPoint con sonrisas ni un informe lleno de tecnicismos. Tiene que ser —y perdón por la franqueza— una conversación incómoda, con preguntas directas, números claros y respuestas que no se escurran como jabón mojado.
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