LA VOZ DE GOICOECHEA (Por La Dirección).– En los pasillos de las instituciones del Estado y los gobiernos locales, el reloj marca mucho más que la hora; marca el ritmo de la legalidad. Ante el escrutinio ciudadano sobre la eficiencia estatal, juristas y auditores advierten que el incumplimiento de la jornada laboral y la omisión de funciones por parte de los funcionarios públicos constituyen violaciones directas al Ordenamiento Jurídico Costarricense, con consecuencias que van desde el despido hasta la inhabilitación.
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Consejo Editorial).- La democracia costarricense, orgullo regional por su estabilidad y civilidad, no se sostiene solo en el voto cada cuatro años. Su verdadero pulso está en la libertad: la de opinar, cuestionar y fiscalizar. Por eso, cuando el Colegio de Periodistas y Profesionales en Ciencias de la Comunicación Colectiva (COLPER) levanta la voz con un comunicado titulado “Atacar a la prensa es debilitar la democracia”, lo hace no solo en defensa del gremio, sino en resguardo de un principio republicano esencial.
LA VOZ DE GOICOECHEA Por Consejo Editorial).- La escena de tractores avanzando por las calles, banderas al viento y voces que clamaban por el campo costarricense podría haber sido el símbolo perfecto de la lucha rural. Sin embargo, tras la apariencia de una manifestación agrícola, emergió un guion distinto: uno escrito con tinta política y calculado ritmo electoral.
La marcha de ayer, convocada bajo la causa legítima de los agricultores, se transformó pronto en un acto de campaña con todos sus ingredientes. Entre los tractores y sombreros de ala ancha, se filtraron las camisetas partidarias, los discursos ensayados y los rostros conocidos de la oposición. Lo que debía ser una protesta por el precio de los insumos o la falta de apoyo al agro terminó siendo un desfile proselitista cuidadosamente disfrazado.
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Consejo Editorial).- El sistema político costarricense, otrora símbolo de estabilidad democrática en la región, atraviesa un desgaste inocultable. La desconfianza ciudadana, el abstencionismo y la desconexión entre la clase política y la realidad cotidiana son señales inequívocas de un modelo agotado. En el corazón de esta fatiga democrática yace un factor estructural: el monopolio que la Constitución otorga a los partidos políticos para postular candidatos a los cargos de elección popular.

LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Consejo Editorial).- En toda democracia local, las campañas electorales cumplen una función fundamental: presentar a la ciudadanía propuestas, compromisos y proyectos que buscan mejorar la vida en el cantón. Sin embargo, una vez concluido el proceso electoral y asumido el cargo público, esas promesas dejan de ser únicamente aspiraciones de campaña y pasan a convertirse en responsabilidades concretas de gobierno.
La fiscalización ciudadana, por tanto, no es un ejercicio de confrontación política, sino un componente esencial de la democracia. Revisar lo prometido, comparar con lo ejecutado y escuchar la percepción de los vecinos permite fortalecer la transparencia y la rendición de cuentas.