El OIJ confirmó la muerte de Randall Delgado Arias, conocido como “Mr. Músculo”, quien había resultado gravemente herido durante un enfrentamiento armado con agentes judiciales en Guápiles. Un funcionario del OIJ también resultó herido
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Redacción).- El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) confirmó la muerte de Randall Delgado Arias, conocido como “Mr. Músculo”, durante la madrugada de este miércoles en el Hospital Calderón Guardia.
Delgado había resultado gravemente herido la noche anterior durante un enfrentamiento armado con agentes del OIJ, ocurrido en las afueras de una venta de vehículos en Guápiles.
VOZ DE GOICOECHEA Por la Dirección).- Goicoechea es, ante todo, un cantón de gente trabajadora. Una comunidad diversa, distribuida entre Guadalupe, San Francisco, Calle Blancos, Mata de Plátano, Ipís, Rancho Redondo y Purral, cuyos habitantes esperan —y tienen derecho a esperar— que las instituciones públicas estén a la altura de sus necesidades.
Detrás de cada trámite, cada solicitud, cada obra pendiente y cada gestión ante una institución hay una persona. Hay una familia que necesita una respuesta, un comerciante que procura sacar adelante su negocio, una comunidad que espera una solución o un ciudadano que simplemente está ejerciendo un derecho.
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Reacción).- En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, entró en la casa de Simón.
La suegra de Simón estaba con fiebre muy alta y le rogaron por ella.
El, inclinándose sobre ella, increpó a la fiebre, y se le pasó; ella, levantándose enseguida, se puso a servirles.
Al ponerse el sol, todos cuantos tenían enfermos con diversas dolencias se los llevaban, y él, imponiendo las manos sobre cada uno, los iba curando.
De muchos de ellos salían también demonios, que gritaban y decían:
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por el Director).- Treinta años después de que Goicoechea abriera camino en Costa Rica con una oficina municipal dedicada a las mujeres, celebrar no es suficiente. Este aniversario debe servir también para preguntarnos cuánto hemos avanzado, cuánto falta por hacer y qué responsabilidad tienen las autoridades para garantizar que esta conquista institucional nunca retroceda.
En agosto se cumplen tres décadas de la Oficina de Fortalecimiento Integral de las Mujeres (OFIM). No estamos ante un aniversario municipal cualquiera.

Los funcionarios municipales reclaman el reconocimiento y pago de anualidades y aumentos salariales. Sus demandas deben ser escuchadas, analizadas y resueltas conforme a los procedimientos establecidos en el ordenamiento jurídico y dentro de las posibilidades presupuestarias de la Municipalidad. Al mismo tiempo, miles de vecinos enfrentan las consecuencias inmediatas de la interrupción del servicio: acumulación de basura, posibles riesgos sanitarios y afectación de la vida cotidiana.
En circunstancias como estas, el diálogo no puede convertirse en una opción de último recurso. Debe ser el punto de partida.
La Alcaldía y el Concejo Municipal tienen competencias y responsabilidades distintas, pero ambas instancias forman parte del mismo gobierno local y están llamadas a encontrar mecanismos de entendimiento que permitan atender el conflicto. Las diferencias de criterio son naturales en una democracia; lo que no debería ocurrir es que esas diferencias impidan construir soluciones para los habitantes del cantón.
Precisamente por ello, este conflicto debe mantenerse dentro del terreno que corresponde: el de la institucionalidad, la legalidad, la negociación y la rendición de cuentas.
Los trabajadores tienen derecho a plantear sus reivindicaciones y a recurrir a los mecanismos reconocidos por la legislación. Las autoridades municipales, por su parte, tienen la obligación de actuar conforme a derecho, administrar responsablemente los recursos públicos y procurar la continuidad de los servicios que recibe la población. Ninguna de estas responsabilidades debería entenderse como incompatible con la otra.
La proximidad de un período electoral hace todavía más necesaria la prudencia. Sería inconveniente que una controversia laboral y administrativa terminara interpretándose únicamente desde los intereses político-partidarios, las eventuales candidaturas o los cálculos electorales. Adelantar esa discusión desviaría la atención del problema que hoy necesita solución.
Goicoechea necesita que su Alcaldía y su Concejo Municipal conversen, expongan públicamente sus posiciones y determinen, con fundamento técnico y jurídico, qué acuerdos son posibles. También necesita que la representación de los trabajadores participe de ese esfuerzo con disposición para encontrar una salida que proteja sus derechos y, simultáneamente, reduzca las consecuencias para la ciudadanía.
Si existen impedimentos legales o presupuestarios para atender determinadas solicitudes, deben explicarse con claridad. Si existen alternativas jurídicamente viables, deben ponerse sobre la mesa. Y si las partes mantienen interpretaciones distintas sobre sus obligaciones o competencias, corresponde acudir a los mecanismos institucionales establecidos para resolverlas.
Lo que no debería suceder es que el desacuerdo se prolongue mientras las bolsas de basura continúan acumulándose frente a las viviendas y comercios del cantón.
La ciudadanía merece información precisa: qué reclaman los trabajadores, cuál es la posición de la Alcaldía, qué corresponde resolver al Concejo Municipal, cuáles son las restricciones presupuestarias y legales existentes y qué acciones concretas se están tomando para restablecer plenamente el servicio. La transparencia ayuda a evitar rumores y permite que cada vecino forme su propio criterio a partir de hechos comprobables.
Por esa misma razón, La Voz de Goicoechea no pretende alimentar versiones no confirmadas sobre candidaturas, aspiraciones personales o eventuales intereses electorales. El debate público debe concentrarse en los hechos, las actuaciones oficiales y las posiciones que cada parte esté dispuesta a asumir públicamente.
Este momento exige menos especulación política y más capacidad de negociación.
Hacemos un llamado respetuoso a la Alcaldía, al Concejo Municipal y a la representación de los trabajadores para que mantengan abiertos los canales de comunicación y procuren una solución dentro del marco de la legalidad. No se trata de determinar quién obtiene una victoria política, sino de lograr que las instituciones funcionen, que los derechos sean respetados y que los habitantes reciban los servicios municipales por los que contribuyen.
Las diferencias políticas forman parte de la democracia. Convertirlas en obstáculos para resolver los problemas cotidianos de una comunidad es algo distinto.
Goicoechea necesita acuerdos, transparencia y responsabilidad institucional. Habrá momentos y espacios para la discusión electoral. Hoy, la prioridad debe ser resolver el conflicto mediante el diálogo y conforme a derecho.
La Voz de Goicoechea mantiene abiertas sus páginas para que la Alcaldía, el Concejo Municipal y la representación sindical expongan sus posiciones y aporten la documentación que consideren pertinente. Una comunidad se fortalece cuando sus diferencias se discuten con información, respeto, legalidad y voluntad de encontrar soluciones.
Permanecer: la clave de la vida cristiana
La palabra central aquí es permanecer. No basta con haber creído una vez, ni con haber estado cerca de Él en algún momento; se trata de mantener la conexión viva, día tras día. Permanecer es orar, leer su Palabra, confiar en su voluntad, obedecerle y dejar que Él habite en nosotros tanto como nosotros habitamos en Él. Es una relación recíproca, íntima y constante.
Fruto que viene de la unión
El resultado de permanecer no es un esfuerzo agotador, sino un fruto abundante. El fruto del Espíritu, las obras de amor, el testimonio que transforma, la paciencia, la bondad —todo lo que realmente vale la pena no nace de nuestra fuerza, sino de su vida fluyendo a través de nosotros. Cuando estamos unidos a Cristo, lo que hacemos lleva su huella y produce resultados que duran para siempre.
La verdad que nos humilla y nos sostiene
La segunda parte del versículo es contundente: “separados de mí no pueden hacer nada”. No es una amenaza, sino una realidad llena de ternura. Jesús nos dice: no te cargues con la ilusión de poderlo todo por tu cuenta. Cuando intentamos vivir sin depender de Él, podemos hacer cosas, pero no hay fruto que permanezca; podemos esforzarnos, pero sin la savia de su gracia nos secamos. Esta verdad nos quita el orgullo y nos da descanso: no necesitamos ser suficientes nosotros mismos, porque Él es nuestra suficiencia.
Reflexión final
Hoy, la invitación es simple: revisa tu conexión. ¿Estás permaneciendo en Jesús? ¿Le permites que su vida alimente la tuya? No intentes dar fruto a la fuerza; quédate junto a Él, escúchale, confía en Él, y su vida hará en ti y por ti lo que tú solo no podrías lograr. Él te llama a permanecer, y promete que, unidos, darás fruto abundante y perdurable.