LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Ashley María Gutiérrez).- ¡Qué lindo es vivir en Macondo de Goicoechea!
¡Ave María, qué semana!
Aquí estoy otra vez, mis queridos habitantes del hormiguero.
La misma hormiga necia de siempre.
La que camina pegadita a las paredes.
La que no escucha conversaciones ajenas: simplemente tiene antenas de alta sensibilidad y la gente habla durísimo.
¿Qué culpa tengo yo?
Tampoco espío oficinas.
Hago turismo institucional.
Y si alguna vez me encuentran cerca de una puerta medio abierta, no saquen conclusiones precipitadas.
La actividad se realizará el 30 de septiembre en el auditorio del CENAREC, en Guadalupe, y está dirigida a emprendedores y pequeñas y medianas empresas del cantón
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Redacción).- Emprendedores y representantes de pequeñas y medianas empresas de Goicoechea tendrán la oportunidad de conocer herramientas de inteligencia artificial (IA) aplicadas a los negocios durante una conferencia sobre IA y creación de sitios web que se realizará el próximo miércoles 30 de septiembre.
La prórroga con PRODUS fue solicitada en enero y quedó en firme en julio de 2026. El expediente analizado plantea interrogantes sobre la documentación técnica, presupuestaria y de fiscalización que respaldó la decisión
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Redacción).- Después de aproximadamente seis meses de trámite y cuando se acercaba el vencimiento del convenio original, el Concejo Municipal de Goicoechea aprobó en firme la Segunda Adenda al Convenio Específico suscrito con la Universidad de Costa Rica (UCR), por medio del Programa de Investigación en Desarrollo Urbano Sostenible (PRODUS), para continuar con la elaboración del Plan Regulador Cantonal.
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Redacción).- El apóstol Pablo escribe a los creyentes de Éfeso y, tras exponer las bendiciones espirituales que Dios nos ha dado en Cristo, eleva una oración profunda por ellos. No pide riquezas, poder ni bienes materiales; su mayor deseo es que conozcan a Dios de verdad.
Significado profundo
A quién se dirige la oración
Pablo llama a Dios «el Padre glorioso». Nos recuerda que nos acercamos no a una fuerza anónima, sino al Padre de Jesucristo, lleno de gloria, majestad y amor. Es ese mismo Dios quien desea darnos lo mejor: conocerse a Sí mismo.

Durante los últimos meses hemos sido testigos de una serie de situaciones que llaman la atención y que, inevitablemente, generan preocupación entre los ciudadanos. Hay desaciertos, metas que no se cumplen, personal desmotivado y proyectos que parecen avanzar con demasiada lentitud.
A esto se suma, desde mi perspectiva, un Concejo Municipal que debe asumir con mayor firmeza su responsabilidad de fiscalizar y exigir resultados, así como consejos de distrito que, en ocasiones, parecen olvidar el papel fundamental que tienen dentro de la estructura municipal y en la representación de las comunidades.
Pero al final, ¿quién termina pagando las consecuencias?
El ciudadano de a pie.
Es la persona que tiene su pequeña casa en el cantón, que cumple con sus obligaciones y que un día puede encontrarse con una notificación pegada en la puerta de su vivienda, informándole sobre una actuación municipal que termina por representar un nuevo costo para su bolsillo.
También están los trabajadores municipales que esperan el cumplimiento de sus derechos laborales, como la anualidad, mientras persisten situaciones que generan incertidumbre y malestar.
Y están los proyectos que no se ejecutan a tiempo debido a la burocracia, los trámites interminables o la falta de coordinación.
Incluso algo tan básico como el servicio de recolección de reciclaje puede convertirse en un problema cuando el camión simplemente no pasa, dejando al ciudadano preguntándose qué está ocurriendo y a quién corresponde dar una respuesta.
Todo esto lo estamos viviendo los ciudadanos de Goicoechea.
Lo más preocupante no es solamente que ocurran errores. Los errores pueden suceder en cualquier administración. Lo verdaderamente preocupante es que, después de un golpe, llegue otro y luego otro, y pareciera que no estamos aprendiendo de lo ocurrido.
Una municipalidad no puede limitarse a administrar problemas. Debe anticiparlos, corregirlos y, sobre todo, ofrecer resultados.
Goicoechea necesita recuperar la confianza de su gente. Y esa confianza no se recupera con discursos: se recupera con trabajo, transparencia, planificación y resultados concretos.
Todavía queda aproximadamente un año y medio de gestión. Es tiempo suficiente para corregir el rumbo, establecer prioridades y demostrar que existe voluntad para hacer las cosas de una manera diferente.
Por eso, la expectativa está puesta tanto en la Alcaldía como en el Concejo Municipal. Es momento de ponerse las pilas, escuchar a las comunidades, exigir resultados y dejar atrás las excusas.
Los ciudadanos no estamos pidiendo imposibles.
Estamos pidiendo una municipalidad que funcione, que responda y que cumpla.
Goicoechea merece más. Merece recuperar la confianza de su gente y construir, entre todos, una comunidad mejor.
El acuerdo adquiere especial relevancia porque responde a una demanda laboral acumulada durante años. De acuerdo con lo informado durante la sesión municipal, el alcalde Fernando Chavarría entregó una carta en la que se establece que, a más tardar el 15 de enero del próximo año, se realizará el pago correspondiente.
La decisión se produce después del paro de labores realizado el viernes anterior por trabajadores municipales, quienes reclamaban una solución al pago de sus anualidades.
Más allá de las circunstancias que condujeron al conflicto, lo verdaderamente significativo es que finalmente se alcanzó un acuerdo institucional que reconoce los recursos reclamados por los trabajadores.
El presupuesto aprobado contempla las anualidades correspondientes a los años 2018-2026, el aumento salarial del próximo año y los gastos ordinarios de la Municipalidad, dentro de un presupuesto que supera los ¢14 mil millones de colones.
Puede parecer, a simple vista, un asunto estrictamente administrativo o presupuestario. No lo es.
Un presupuesto municipal es mucho más que una suma de ingresos y gastos. Es la expresión concreta de las prioridades de un gobierno local y de su capacidad para responder a sus obligaciones. En este caso, incluir los recursos para las anualidades representa un paso fundamental para atender una situación laboral que necesitaba una respuesta clara.
Los trabajadores son una pieza esencial para el funcionamiento de la Municipalidad. Son quienes diariamente atienden servicios, ejecutan obras, mantienen espacios públicos y hacen posible buena parte de las tareas que impactan directamente la vida de los habitantes del cantón. Reconocer sus derechos y procurar relaciones laborales estables también contribuye al buen funcionamiento de la institución.
Por eso, lo sucedido en la sesión del Concejo merece destacarse.
Administración, trabajadores, regidores y representación sindical llegaron a una sesión en la que existían posiciones e intereses que debían conciliarse. Sin embargo, el intercambio se desarrolló de manera serena, respetuosa y ordenada. Cada sector defendió sus planteamientos, pero también hubo espacio para escuchar y buscar una salida.
La unanimidad alcanzada no significa que hayan desaparecido las diferencias. Significa algo quizá más importante: que fue posible colocarlas en un segundo plano para alcanzar una solución concreta.
Eso es precisamente lo que la ciudadanía espera de sus autoridades y de quienes participan en la vida pública.
En tiempos en los que el debate político fácilmente puede convertirse en confrontación permanente, descalificaciones y discusiones improductivas, Goicoechea necesita demostrar que existe otra manera de resolver sus diferencias.
Nuestro cantón enfrenta importantes desafíos. Las necesidades de las comunidades aumentan, los recursos públicos son limitados y las demandas sobre el gobierno local son cada vez mayores. En ese contexto, ninguna administración puede gobernar eficazmente desde la confrontación constante.
Se necesita diálogo. Se necesita negociación. Se necesita fiscalización. Y, sobre todo, se necesita capacidad para construir acuerdos sin renunciar a las responsabilidades que corresponden a cada parte.
El acuerdo sobre las anualidades demuestra precisamente eso.
Desde La Voz de Goicoechea valoramos que se haya encontrado una salida que permita reconocer estos recursos a los trabajadores municipales y, al mismo tiempo, brindar certeza sobre su incorporación al presupuesto.
Pero el acuerdo tampoco puede entenderse como el punto final.
Ahora corresponde cumplir.
La carta presentada por el alcalde establece una fecha concreta: a más tardar el 15 de enero. Por ello, trabajadores, Concejo Municipal y ciudadanía tienen derecho a esperar que el compromiso asumido se materialice en los términos anunciados.
La aprobación presupuestaria debe convertirse en ejecución efectiva. Y esa ejecución deberá acompañarse de transparencia, eficiencia y rendición de cuentas.
La ciudadanía también deberá permanecer vigilante para que los más de ¢14 mil millones contemplados en el presupuesto municipal sean administrados responsablemente y se traduzcan en servicios, obras y mejores condiciones para las comunidades.
De lo ocurrido queda una enseñanza que conviene conservar.
Los trabajadores hicieron escuchar sus demandas. La administración presentó una propuesta. El Concejo Municipal asumió su responsabilidad y tomó una decisión unánime. Las partes dialogaron y finalmente se construyó una salida institucional.
Así debería funcionar la política local.
Goicoechea necesita menos pleitos estériles y más acuerdos; menos politiquería y más soluciones; menos confrontación por la confrontación misma y más capacidad para sentarse alrededor de una mesa cuando existen diferencias.
La aprobación de los recursos para pagar las anualidades constituye, ante todo, un reconocimiento esperado por los trabajadores municipales. Pero también puede convertirse en algo más: en un ejemplo de que el diálogo responsable produce resultados.
Ojalá esta no sea una excepción.
Ojalá sea el comienzo de una forma de hacer las cosas que se repita sesión tras sesión, acuerdo tras acuerdo, hasta convertirse en la práctica habitual que Goicoechea merece.