OPINION: La cizaña contra el servicio comunitario y el reto de nuestras asociaciones

Published by Isaí Jara on

LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Francisco Castaing Bustillo, dirigente comunal).- Vivimos en una época donde hacer el bien de manera desinteresada parece haberse convertido en un acto de valentía. Nos enfrentamos a una triste realidad: abundan personas de mala fe que juzgan las acciones de los demás según el rasero de sus propias intenciones. Aquellos incapaces de construir algo positivo para su comunidad se dedican a lo único que saben hacer: destruir con sus lenguas viperinas.

Cuando ven a un grupo de vecinos organizados, invirtiendo su tiempo, esfuerzo y recursos por pura vocación de servicio social, el primer impulso de estos detractores es cuestionar y sembrar dudas sin una sola prueba. Difunden rumores entre vecinos, amigos e incluso ante figuras políticas que, lamentablemente, encuentran en este tipo de conductas a sus mejores aliados. A ciertos sectores políticos les conviene mantener a personas así a su lado; les sirve para frenar a los “buenos samaritanos” cuya labor comunitaria, transparente y sin fines de lucro, deja en evidencia la falta de voluntad y la ineptitud de quienes solo buscan el poder. Para ellos, el servicio genuino es una amenaza.

El daño más profundo de esta dinámica no es solo el ataque a quien trabaja, sino la parálisis comunitaria que provoca. Por culpa de la difamación y el acoso verbal de estos malhechores, muchos vecinos valiosos, con gran talento y deseos sinceros de aportar, prefieren no sumarse a las asociaciones ni a los grupos de apoyo. El temor a convertirse en el blanco de calumnias infundadas aleja el liderazgo que nuestras comunidades tanto necesitan.

Esta situación se refleja directamente en nuestras convocatorias: hoy en día, en las asambleas cuesta enormemente alcanzar el quórum debido a la ausencia de afiliados. La falta de participación nueva provoca que, a la hora de elegir o renovar cuadros directivos, terminemos siendo siempre los mismos asumiendo la carga. Quienes critican desde afuera casi nunca dan el paso al frente en una asamblea para construir, pero sí se dedican a ahuyentar a quienes podrían integrarse y refrescar la gestión.

No nos engañemos. Tras la publicación de esta nota, verán cómo de inmediato “brincan los susodichos”. Se darán por aludidos, levantarán la voz y buscarán mil excusas para justificar su veneno, confirmando punto por punto lo que aquí se señala.

A ellos les decimos: la verdad no se esconde tras el ruido, y el trabajo honesto se defiende solo con hechos. A nuestros vecinos de bien los invitamos a vencer el abstencionismo y el temor: asistir a las asambleas y apoyar el trabajo voluntario es la única forma de blindar a nuestra comunidad contra la mala fe y garantizar un futuro de progreso para todos.

 

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