
Comentario:
En un tiempo donde abundan las opiniones fuertes y las palabras rápidas, el apóstol Santiago nos propone una medida distinta para evaluar la verdadera sabiduría. No se trata de cuánto sabemos ni de cuán elocuentes somos, sino de cómo vivimos y cómo tratamos a los demás. La sabiduría auténtica —nos recuerda este versículo— se reconoce en la conducta diaria y en las obras sencillas realizadas con humildad.
Para una comunidad como Goicoechea, este mensaje tiene un eco especial. La sabiduría se manifiesta cuando escuchamos antes de juzgar, cuando buscamos el bien común por encima del interés personal y cuando actuamos con respeto aun en medio de las diferencias. No es una sabiduría que presume, sino que construye; no impone, sino que sirve.
En Costa Rica se repite una frase que suena bien, pero que cada vez se sostiene menos: “El que quiere trabajar, trabaja”
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Nabil Mouaffak, columnista).- La realidad del empleo hoy demuestra otra cosa. Hay personas que quieren, pueden, están preparadas, y aun así quedan fuera. Especialmente dos grupos: los jóvenes que intentan entrar al mercado laboral y las personas mayores de 45 años que buscan mantenerse en él.
No es casualidad. Es un síntoma
Cada año, miles de jóvenes —con títulos universitarios, técnicos u oficios aprendidos en la práctica— salen al mercado laboral esperando su primera oportunidad. Sin embargo, el mensaje que reciben es contradictorio y frustrante: se les exige experiencia para empezar, pero nadie está dispuesto a ofrecerla.