
Una serie para pensar el país que somos, y el que queremos ser
En Costa Rica, la Navidad nunca ha sido solo una fecha. Es una forma de recordarnos que la paz, la solidaridad, y la palabra empeñada son valores que han sostenido nuestra historia. Iniciando un nuevo año, el espíritu navideño nos invita a mirar hacia adentro, reconocer lo que hemos perdido…y lo que aún podemos recuperar
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Gerardo A. Pérez Obando (Gapo), columnista) La Navidad no es un ruido de compras ni una carrera de luces. Es la pausa íntima que enseña que comunidad no es simple vecindad, sino el acuerdo silencioso de cuidarnos. En las montañas, en los barrios, en los mercados, las manos que comparten tamales se parecen más a un pacto que a un gesto, “aquí nadie queda solo”, pero ese pacto cultural, también ha sido político.
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Isela Aguirre Chavarría).- En los últimos años, los gobiernos locales del país han dado pasos importantes en materia de bienestar animal. Varias municipalidades han creado oficinas especializadas, impulsan campañas educativas y destinan recursos públicos a programas de esterilización y tenencia responsable. Estos avances, sin duda, merecen reconocimiento.
Sin embargo, esa narrativa de progreso se derrumba cuando las mismas instituciones que se presentan como defensoras del bienestar animal autorizan, promueven o respaldan actividades como los topes de caballos, las corridas de toros y los desfiles de boyeros. Eventos donde el estrés, las lesiones y, en no pocas ocasiones, la muerte de los animales, no son accidentes aislados, sino consecuencias previsibles.