Por debajo de la alfombra también hay noticias
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Ashley M. Gutiérrez).- ¡Saludos, distinguidos habitantes del hormiguero goicoecheano! Aquí vuelve su fiel servidora: pequeña, insistente y alérgica a la impunidad. No creo en puestos rimbombantes, ni en colores políticos, ni en credos de oficina. Yo solo creo en dos cosas: el rastro del azúcar… y las migajas de verdad que algunos barren con escoba institucional.
Advertencia preventiva: no se rasquen. Donde esta hormiga pica, sale roncha. Y de las que duran.
Insecto himenóptero, periodista no colegiada y alergia viva a la hipocresía
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Ashley M. Gutiérrez)-. ¡Saludos, humanos de Goicoechea! Aquí su hormiga de cabecera, esa que no cree en colores políticos, cargos rimbombantes ni egos con chofer. Para mi mandíbula todos son iguales: crujientes. Así que aviso sanitario antes de empezar: no se rasquen, porque luego dicen que yo les contagié la sarna política… cuando claramente ya la traían de la casa.
Limpieza cantonal: barrer agua cuesta arriba
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Ashley M. Gutiérrez).- ¡He vuelto! Sí, después de unas merecidas vacaciones de fin de año, donde me dediqué a contar migajas ajenas y a practicar el esquive olímpico de sandalias en la playa. Regreso al hormiguero con las antenas bien tiesas y el olfato afinado. Ya me conocen: no distingo colores políticos, ni credos, ni cargos con chofer. Yo sigo el rastro de la información… y donde pongo la patita, pongo la duda.
Advertencia sanitaria antes de empezar: no se rasquen. Lo que viene puede provocar ronchas institucionales.
Nota editorial: Esta columna es un espacio de opinión, sátira política e investigación periodística en curso. Los hechos y situaciones aquí descritos se basan en denuncias públicas, versiones recibidas por este medio y procesos actualmente en análisis por las autoridades competentes, y no implican culpabilidad alguna mientras no exista sentencia firme
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Ashley M. Gutiérrez).- ¡Feliz Año Nuevo, pueblo de Goicoechea! Arrancamos este 2026 con las antenas bien erguidas, el exoesqueleto reforzado y el aguijón listo, porque lo que se mueve bajo tierra no es apto para pieles sensibles ni para conciencias alérgicas a la rendición de cuentas.

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