Plantón: una batería de chequeos médicos

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LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Nelson Salazar, exasesor legislativo y exregidor municipal).- Es evidente que el proceso electoral para elegir la Presidencia de la República y los diputados concluyó hace meses, y el Tribunal Supremo de Elecciones emitió la resolución correspondiente. Gracias a ello, hoy contamos con personas que ocupan la Casa Presidencial y las curules en la Asamblea Legislativa —con mejor o peor representación—; esa es solo una parte del funcionamiento democrático y esa etapa ya quedó atrás. Siguiendo con la comparación médica, equivale a la medición de la presión arterial: el control básico y fundamental.

Ahora bien, vale aclarar que las movilizaciones sociales no se confunden ni son ajenas a lo realizado por el TSE en el proceso electoral.

El plantón realizado el pasado 7 de agosto en distintas zonas del país es, sencillamente, una manifestación social. No importa quién tuvo mayor protagonismo o presencia; lo esencial es que su mensaje se hizo visible y colectivo. En nuestra batería de chequeos, esta movilización es como el análisis de sangre: revela datos más profundos, muestra el estado interno y lo que la ciudadanía lleva en su sentir.

Nunca debemos minimizar ni despreciar los logros o las limitaciones de estas movilizaciones. Este tipo de ejercicios ciudadanos entrega un diagnóstico claro sobre la salud de nuestra democracia. Eso sí: la interpretación final variará según la visión, la postura y la perspectiva de cada analista, como sucede al revisar resultados de laboratorio.

Sería muy valioso que el Poder Ejecutivo, el Poder Legislativo, el Tribunal Supremo de Elecciones y todos los pilares de nuestra institucionalidad también expresen su compromiso y presencia. Que lo hagan bajo una sola consigna común: proteger la institucionalidad, respetar la independencia entre poderes y preservar la democracia costarricense. Esa acción colectiva de las instituciones sería, en esta analogía, el electrocardiograma: registra el latido constante, la fuerza y la estabilidad que mantienen vivo el sistema.

Me atrevo a afirmar que sería un ejemplo único en el mundo: que los poderes del Estado salgan a expresar unidos, con voz firme y clara, que nuestra democracia está viva, sólida y que la defenderemos siempre, tal como nos recuerda y eleva nuestro himno nacional.

Además, esa unidad y compromiso enviaría un mensaje de confianza sólida hacia nuestros socios, inversores y el sector productivo del país.

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