LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Consejo Editorial).- Las elecciones del 1.º de febrero de 2026 marcaron un punto de inflexión en la historia política reciente de Goicoechea. Más que definir ganadores y porcentajes, las urnas enviaron un mensaje claro: el cantón ya no responde a lealtades automáticas ni a esquemas tradicionales de poder.
Goicoechea cambió. Y ese cambio no es abrupto ni improvisado; es el resultado de una transformación progresiva en la manera en que sus habitantes entienden la política y ejercen el voto.
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Consejo Editorial).- Costa Rica volvió a expresarse en las urnas. Y cuando el país vota, el mensaje casi siempre trasciende a los partidos políticos: habla de valores democráticos, de memoria colectiva, de esperanza y de la construcción de un futuro compartido.
En ese marco, corresponde felicitar al Partido Pueblo Soberano (PPSO), a sus estructuras, a su militancia y a las personas candidatas que resultaron electas en este proceso electoral. Ganar una elección no representa únicamente un triunfo político, sino una enorme responsabilidad frente a millones de costarricenses que esperan soluciones reales, escucha activa y un compromiso genuino con el país.
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Consejo Editorial).- Las elecciones recientes dejaron algo más que cifras y porcentajes. Dejaron mensajes políticos claros que, si se leen con atención, revelan un electorado más crítico, menos automático y dispuesto a castigar cuando percibe distancia entre discurso, liderazgo y resultados. Goicoechea es hoy uno de los ejemplos más elocuentes de ese fenómeno.
En primer lugar, conviene subrayar un dato que no es menor: la participación electoral mostró una recuperación cercana al 10 % del padrón y logró superar al abstencionismo. En un contexto nacional marcado por el desencanto y la desconfianza hacia la política, este repunte sugiere que parte de la ciudadanía volvió a involucrarse cuando sintió que su voto podía enviar un mensaje claro. Y ese mensaje fue enviado.

Táctica de desviación en la función pública
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Consejo Editorial).- En el ejercicio de la función pública existe una práctica tan antigua como preocupante: cuando alguien señala un posible incumplimiento del deber, en lugar de responder con transparencia y datos, algunos optan por cambiar el foco. No se responde a la crítica: se busca al crítico.
La mecánica es conocida. Se revisa su vida personal, se indagan errores pasados, se intenta sembrar duda sobre su capacidad intelectual, su honestidad, sus estudios, su carácter y hasta su lugar de residencia. El debate, que debió ser institucional, se convierte en un lodazal personal.
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Consejo Editorial).- En democracia, el periodismo no está para agradar al poder, sino para vigilarlo. Esa ha sido, desde su fundación, la convicción de La Voz de Goicoechea. Y es precisamente por ejercer ese deber —incómodo pero necesario— que hoy enfrentamos una campaña sistemática de acoso e intimidación.
Durante años, un reducido grupo de actores políticos se movió con comodidad en la opacidad. Decisiones tomadas a espaldas de la ciudadanía, denuncias ignoradas, silencios convenientes. Muchos sabían lo que ocurría; pocos se atrevían a contarlo. Este medio decidió hacerlo.