Una mirada al nuevo ejercicio del poder global y sus efectos en América Latina y Costa Rica
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Consejo Editorial).- Durante el siglo XX, el poder global se imponía a golpe de guerras abiertas, invasiones y ocupaciones militares. Hoy, el escenario es distinto. Estados Unidos ya no necesita desplegar ejércitos para demostrar su influencia. Le basta con algo más sutil —y, quizá, más eficaz—: administrar los conflictos, marcar los tiempos y desgastar a sus rivales sin exponerse directamente.
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por La Dirección).- Con la llegada de este 2026, Goicoechea no solo cambia de calendario: enfrenta, una vez más, la urgencia de salir del estancamiento. Nuestro cantón —diverso y lleno de contrastes, desde la dinámica comercial de Guadalupe hasta el potencial ambiental y cultural de Rancho Redondo— necesita algo más que buenas intenciones. Necesita acción.
Durante años, la administración local ha operado en modo de supervivencia, apagando incendios en lugar de encender motores. Esa lógica ya no alcanza. El presupuesto municipal no puede seguir diluyéndose en la reparación interminable de camiones obsoletos ni en procesos burocráticos que parecen diseñados para frenar, y no para impulsar, el desarrollo. Goicoechea requiere eficiencia, planificación y visión de futuro.
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por La Dirección).- El 2026 se abre paso en Goicoechea con una mezcla conocida para sus habitantes: esperanza de cambio y cansancio frente a problemas que se arrastran sin solución. El cantón no parte de cero, pero tampoco puede permitirse otro año de promesas sin resultados. Hoy más que nunca, la ciudadanía espera decisiones claras, gestión eficiente y una administración municipal a la altura de los retos.
Desde La Voz de Goicoechea, consideramos que este año marcará un punto de inflexión en temas clave como la gestión de residuos, la infraestructura urbana, la transparencia institucional y el desarrollo económico local.
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por La Dirección).- Los recientes ataques escritas y verbales del dirigente del Partido Liberación Nacional (PLN), Gerardo Chavarría Zúñiga, contra “La Voz de Goicoechea” no son un hecho aislado ni menor. Se inscriben en una práctica preocupante: la descalificación sistemática de los medios de comunicación cuando el contenido informativo resulta incómodo para determinados intereses políticos.
Cuestionar el trabajo periodístico es legítimo. Intentar desacreditarlo sin pruebas, atribuyéndole motivaciones económicas o supuestas manipulaciones políticas, no lo es. Mucho menos cuando se hace desde una posición de liderazgo partidario que debería promover el respeto a la institucionalidad democrática y a la libertad de expresión.
