
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Consejo Editorial).- El poder, cuando no encuentra límites, tiende a deformarse. Puede volverse autorreferencial, complaciente y, en el peor de los casos, adicto a sí mismo. Y como ocurre con cualquier adicción, no se corrige con halagos ni con silencios cómodos, sino con un proceso constante de confrontación y control.
En política, ese proceso tiene un nombre claro: ciudadanía activa
Desde la psicología se sabe que ninguna conducta dañina se supera sin conciencia, sin límites y sin un entorno que deje de normalizarla. En la vida pública ocurre exactamente lo mismo. El poder que no es observado, cuestionado ni fiscalizado termina justificando lo injustificable. Se acostumbra a no rendir cuentas. Y cuando eso sucede, la democracia empieza a enfermar.
Comentario
Este salmo nace en medio de la escasez, cuando todo parece faltar. David no escribe desde la comodidad, sino desde la necesidad profunda. Y justamente ahí declara algo poderoso: antes que cualquier otra cosa, su alma tiene sed de Dios. No pide primero soluciones ni caminos fáciles; expresa una búsqueda sincera, constante y prioritaria.
En nuestra vida cotidiana, también atravesamos “tierras secas”: preocupaciones económicas, problemas familiares, cansancio emocional o incertidumbre por el futuro. Este versículo nos recuerda que, aun en esos momentos, existe una fuente que no se agota. Buscar a Dios “de madrugada” no habla solo de una hora del día, sino de ponerlo en primer lugar, de acudir a Él antes que a la ansiedad o al desánimo. Salmos 63:1 nos invita a reconocer dónde estamos saciando nuestra sed. Cuando volvemos el corazón a Dios, incluso en medio de la aridez, encontramos fortaleza, esperanza y una paz que renueva. Que hoy sea un buen día para detenernos, levantar la mirada y recordar que no estamos solos en el desierto