Un Llamado a la Responsabilidad en Goicoechea

Hoy deseo enumerar lo que, a mi criterio, han sido algunos de los principales desaciertos de la actual administración municipal de Goicoechea, especialmente en relación con el Departamento de Ingeniería
LA VOZ DE GOICOECHEA (Greggory Karl Gordon Cruickshank, columnista).- En primer lugar, considero que el proyecto El Maderal no ha cumplido con las expectativas que se generaron. A esto se suma el proceso del Plan Regulador, que, en mi opinión, también ha estado marcado por decisiones cuestionables. Ahora se agrega la situación del parque, una obra cuyo costo representa un impacto importante para los contribuyentes y que ha generado preocupación entre muchos vecinos. Asimismo, las dificultades relacionadas con los procesos de contratación y las observaciones realizadas por la Contraloría General de la República han aumentado las dudas sobre la gestión de estos proyectos.
Siempre he sostenido que equivocarse es parte del aprendizaje. Los grandes líderes de la historia han cometido errores y han sabido corregir el rumbo. Sin embargo, en esta ocasión, en mi opinión, el problema parece ir más allá de simples equivocaciones. Lo que observo es una preocupante falta de planificación, de conocimiento técnico y de asesoría adecuada en decisiones que afectan directamente a toda la comunidad.
Surge entonces una pregunta inevitable: ¿quién está asesorando al alcalde? Y la misma interrogante aplica al Concejo Municipal. Su responsabilidad no es únicamente aprobar proyectos, sino analizarlos, fiscalizarlos y velar por el uso correcto de los recursos públicos. A mi criterio, esa labor de control no ha sido suficientemente rigurosa. Resulta preocupante que muchas veces los cuestionamientos aparezcan únicamente cuando los problemas ya son evidentes y el daño está hecho.
También considero que el Departamento de Ingeniería pudo haber prevenido parte de esta situación mediante una supervisión más estricta de las obras. Como ciudadano, percibí decisiones que redujeron la visibilidad del avance del proyecto, lo que contribuyó a generar desconfianza entre los vecinos. La transparencia debe ser un principio fundamental en toda obra pública.
Al final, quienes asumen las consecuencias son los ciudadanos. Cada contribuyente cumple con su obligación de pagar impuestos esperando que esos recursos se administren con eficiencia, responsabilidad y visión de futuro. Cuando los proyectos presentan problemas, retrasos o sobrecostos, es la comunidad la que termina pagando las consecuencias.
He dicho en otras ocasiones que Goicoechea parece un barco sin timón. Hoy mantengo esa preocupación. Espero sinceramente que nuestro cantón pueda corregir el rumbo antes de que la situación se vuelva aún más difícil. Todavía hay tiempo para rectificar, pero ello exige liderazgo, transparencia, rendición de cuentas y una verdadera voluntad de escuchar a la ciudadanía.
Los vecinos no debemos limitarnos a expresar nuestro descontento. También tenemos una herramienta poderosa para impulsar el cambio: nuestro voto. Cuando llegue el momento de elegir a las próximas autoridades municipales, hagámoslo con responsabilidad, analizando resultados, evaluando la gestión de quienes aspiran a dirigir el cantón y apostando por personas que demuestren capacidad, compromiso y transparencia.
El cambio comienza cuando los ciudadanos decidimos exigir una mejor administración y respaldar, con nuestro voto, a quienes realmente estén preparados para servir al interés público.