
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Redacción).- El salmista proclama una verdad que atraviesa los siglos y llega hasta nosotros con fuerza renovada: Dios mismo es el lugar seguro para quien sufre. En un mundo donde tantas personas cargan con peso, injusticia, soledad o temor, el Señor no permanece lejos; se presenta como refugio vivo y firme.
La palabra refugio nos habla de protección inmediata: el lugar donde se corre cuando el peligro acecha, donde se respira alivio cuando el alma se agota. Pero va más allá: también es baluarte, es decir, una fortaleza sólida, inquebrantable, que sostiene y defiende. No es un refugio temporal que desaparece cuando pasa la tormenta —es un cimiento que permanece incluso en la angustia más profunda.
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Redacción).- El apóstol Pablo, en esta carta a la iglesia de Éfeso, resume la esencia de la vida cristiana en una frase sencilla pero transformadora: tratar a los demás como Dios nos trata a nosotros.
El versículo nos señala tres actitudes concretas:
Ser bondadosos: no solo hacer el bien, sino hacerlo con ternura, consideración y generosidad, incluso con quienes nos han ofendido.
Ser misericordiosos: Compadecernos de las debilidades ajenas, sin juzgar con dureza ni guardar rencor.