
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Redacción).- El apóstol Juan nos dirige hoy una advertencia llena de amor y claridad: no debemos dar nuestra confianza ciega a todo lo que se presenta como verdad espiritual. En tiempos donde abundan las voces, las enseñanzas y las corrientes que afirman venir de Dios, el Señor nos invita a no ser ingenuos, sino sabios y prudentes.
La palabra de Dios nos recuerda que la fe no es ceguera. Confiar en el Señor no significa aceptar sin cuestionar todo lo que escuchamos. Al contrario, la verdadera fe nos da criterio para discernir: para distinguir lo que proviene del Espíritu Santo de lo que responde a ideas humanas, intereses propios o incluso a engaños espirituales.
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Redacción).- En estas palabras, Jesús nos revela una verdad profunda y conmovedora: ninguna persona es insignificante ante Dios. Cuando habla de «estos pequeños», no se refiere solamente a los niños en edad temprana, sino a todos aquellos que parecen débiles, vulnerables, olvidados, sin voz o sin poder a los ojos del mundo. Son los que la sociedad suele pasar por alto, minimizar o tratar con indiferencia.
El Señor nos lanza una advertencia clara: no los menosprecien. Menospreciar es considerar poco valioso, tratar con desdén, ignorar su necesidad o despreciar su presencia. Y la razón que Él da es asombrosa: cada uno de ellos tiene un ángel que está siempre en la presencia directa del Padre, contemplando su rostro. Esto nos enseña que Dios mismo vela por ellos de manera personal y constante. No están solos, ni están olvidados; tienen acceso directo al trono de la gracia.