LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Johnny Soto Zúñiga, abogado y columnista).– La profunda crisis que atraviesa Venezuela abre, al menos en el plano teórico, la posibilidad de un proceso de transición sostenida hacia la democracia. Sin embargo, esa eventual salida depende de un factor clave que hasta ahora no ha mostrado señales claras de cambio: la estructura militar que sostiene al régimen.
Hoy, el poder real en Venezuela no solo se ejerce desde las instituciones formales, sino desde el control del miedo y la opresión. Las Fuerzas Armadas y los grupos afines al oficialismo han acumulado privilegios durante años, y resulta poco realista pensar que renunciarán a ellos de manera fácil o voluntaria. Un giro completo —un cambio profundo en su lealtad y en su visión de país— sería indispensable para desmontar el actual modelo autoritario.
