LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Nabil Mouaffak, comunicador).- Costa Rica siempre ha sido un país curioso: nos encanta decir que ya todo está decidido… justo cuando casi nadie ha decidido nada. Ahí están las encuestas, gritando una verdad incómoda: casi la mitad de la gente sigue indecisa, esperando que el panorama les hable, que el candidato correcto se manifieste o que el universo mande una señal más clara que los debates de las nueve de la noche.
Y en medio de ese limbo aparece el viejo fantasma disfrazado de nueva tendencia: el voto útil. Esa figura misteriosa que siempre llega a última hora, como el compa que no confirma si va a la fiesta, pero igual cae con hielera y todo.

LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Nabil Mouaffak, columnista). Durante décadas, Costa Rica fue celebrada como la excepción latinoamericana. El país de las escuelas en cada pueblo, del seguro social solidario, de la abolición del ejército y del voto pacífico. La imagen de una democracia estable, casi natural, se convirtió en parte de la identidad nacional. Se dijo —y se repitió— que aquí la gente decide con la papeleta, que las instituciones funcionan solas, que las crisis siempre terminan en acuerdos.

LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Nabil Mouaffak, columnista).- Hoy tenemos a medio país gritando que “si tal partido llega a 40 diputados se acaba la democracia.”
Puede ser cierto que concentrar poder así es peligroso. Eso no se discute.
Pero hablemos de quién abrió esa puerta. ¿No es la vieja política?
Los partidos que hoy se rasgan la camisa diciendo: “Pueblo, pensemos con cabeza fría.”, son los mismos que durante décadas nos enseñaron a no pensar. Los mismos que cambiaron la educación cívica por cancioncitas de campaña. Los mismos que reemplazaron debate por slogan.
