Inicia un nuevo periodo legislativo y, con él, también cambia de manera significativa el tablero político del país

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LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Rodrigo Solis Jaime, periodista).- Después de una Asamblea Legislativa particularmente convulsa, marcada por una mayoría de oposición y por una dinámica que muchas veces se percibió más orientada a obstruir que a construir, el panorama político-legislativo da hoy un giro importante.

Como era previsible, el Partido Pueblo Soberano logró imponerse y obtuvo todos los puestos del Directorio Legislativo. La oposición, por su parte, intentó enviar un mensaje de unidad; sin embargo, a mi criterio, la estrategia terminó siendo un craso error político.

Como bien señaló el analista Víctor Ramírez, la oposición terminó revolviendo agua con diferentes aceites, unos más densos que otros. Es decir, intentó proyectar cohesión donde claramente existen diferencias profundas de visión, intereses y cálculo político.

El intento de colar, a punta de discursos, algún representante dentro del Directorio Legislativo no solo fue fallido, sino que además evidenció una lectura poco acertada del momento. La solicitud de un receso de 30 minutos, incluso antes de iniciar formalmente la elección del nuevo Directorio, para realizar una conferencia de prensa, difícilmente podía generar un efecto positivo ante la opinión pública.

¿Qué impacto favorable podía tener una maniobra de ese tipo? Probablemente ninguno.

Por el contrario, pudo haber reforzado una percepción negativa hacia una oposición que, durante el periodo anterior, fue señalada por amplios sectores como una fuerza más enfocada en bloquear que en proponer.

Ahora bien, el oficialismo entra en este nuevo periodo con una ventaja política evidente. Con mayoría legislativa, tiene vía libre para dar viabilidad a proyectos que anteriormente habían quedado estacionados. Sin embargo, esa mayoría no es absoluta para todo. Para reformas de orden constitucional o decisiones de mayor calado institucional, seguirá necesitando al menos siete votos adicionales.

Ahí estará la verdadera prueba política: no solo en tener los votos para avanzar, sino en construir acuerdos cuando el margen propio no sea suficiente.

El nuevo Directorio Legislativo marca un cambio de ciclo. La pregunta ahora es si esta nueva correlación de fuerzas será utilizada para desbloquear al país o si simplemente sustituiremos una etapa de confrontación por otra de imposición.

El país necesita menos cálculo político y más sentido de responsabilidad histórica. Costa Rica no puede seguir atrapada entre discursos de unidad vacíos, obstruccionismo disfrazado de control político y mayorías que olviden la necesidad del diálogo democrático.

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