LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Luis Carlos Araya Monge, columnista).- Lo advertimos…, todos contra una. Lo mejor para doña Laura fue su llegada al TSE. Cientos de seguidores desbordando entusiasmo. Sigo insistiendo en que ella no gana nada en estos debates; el de anoche solo sirvió para dar a conocer a desconocidos. Lo bueno fue que no era cierto, como lo aseguraban sus contrincantes, que doña Laura tenía miedo, que saldría a la luz sus debilidades e incapacidad. Por supuesto que ni ellos se creían el cuento, y esta noche se confirmó.
Una mujer sobria, tranquila, aguerrida, peleando contra todos… Eso fue lo que vimos. Pero lo reitero: nada gana con estos debates, mientras que tiene mucho que perder en caso de un error o una equivocación. Hoy soportó la ferocidad de cuatro hombres, lo repito, todos tratando de ganar terreno, aunque tuvieran que destrozar a aquella mujer sin miedo, valiente, que supo capearlos.
Un candidato pareció inteligente, claro sin ninguna experiencia en la administración pública, hasta que mencionó a su tío poniéndolo como algo extraordinario, como si no lo conociéramos…, ahí desarmó lo que estaba construyendo bien. El otro que se mostró tan nervioso, que su imagen corporal la llenó de muecas. A Eli ya todos lo conocemos; no fue casualidad que se quedara casi solo en la Asamblea Legislativa. Y, por último, el cinismo puro, el chuchinguismo nato, el narcisista Alpízar.
Todos demostrando lo que he venido sosteniendo: ¿qué gana el país con estos shows? Nada, absolutamente nada. Aunque el TSE haga el esfuerzo que hizo por mostrar un debate con imparcialidad y deseos de instruir al electorado, donde la conductora actuó bien, ratificando las buenas intenciones de hacer un programa útil, especialmente para los indecisos, que estoy seguro no encontraron nada importante para decidirse por ninguno de los cuatro, lo mejor es que lo hagan por una mujer valiente.
Ayer, no hay duda, fue y será el programa de rating más alto en los debates pactados en esta elección nacional, por supuesto, es la presencia de Laura Fernández la que lo logra, nadie más. Veremos los otros a ver si se presenta algo extraordinario que cambie en positivo lo que he venido advirtiendo: un show donde todos tratan de decir lo que la gente quiere oír, no lo que los ciudadanos deben escuchar.
La alianza del PLN con el Frente Amplio y el PAC les va a costar caro. Carísimo
No es ideología, porque ya eso pesa menos. Es matemática electoral. Es historia. Están traicionando su ADN
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Luis Carlos Araya Monge, columnista).- El PLN no nació en la izquierda. Nació en el centro. Nació con Figueres Ferrer, pero también con Orlich, con Oduber, con Monge. Nació de la Social Democracia, no del socialismo. De la empresa privada con responsabilidad social. De la defensa del productor, no de la lucha de clases.
Se juntan con los que ayer decían que el Estado era para los pobres. Hoy el Estado es para los amigos encaramados en ONG y en universidades del Estado. Ayer defendían el oro tico. Hoy no les importa que destruyan Crucitas y se permita el saqueo, mientras el discurso es “medio ambiente”.
Cuando usted junta al PLN con el Frente Amplio y el PAC, lo saca de su casa y lo mete a la casa del vecino. Con otros muebles, otra comida, otra música.
Están corriendo a su propia gente. Es inconcebible
Hay un sector enorme del PLN que es de centro-derecha. Es el finquero de San Carlos, el comerciante de Cartago, el profesional de Escazú y la Meseta Central. Es el que vota por el PLN y jamás desprecia la empresa privada. Todo lo contrario.
Es el que respeta al padre Sergio y sus luchas por los que tienen menos. El que entiende que el oro, los minerales y el gas natural debemos explotarlos con responsabilidad, para beneficio del país, no en pro del discurso de pacotilla.
Ese sector ya está incómodo desde hace cuatro años. Incómodo con el discurso, con las alianzas, con el “anti-Chaves” automático. Imagínense ahora le ponen al Frente Amplio a la par. Para muchos, esa será la gota que derrame el vaso.
¿A dónde se va ese voto? Se va. Se va para otro partido. O se queda en la casa. Pero no vuelve a tomar el crayón para marcar verdiblanco si siente que está votando por la izquierda.
Están comprando todo lo negativo del PAC. El que gobernó ocho años sin pena ni gloria. Y el país lo castigó en 2022 hasta casi borrarlo del mapa. ¿Por qué? Fueron una mueca de lo que les dio origen, empezando por el propio Ottón Solís.
Cuando el PLN se abraza con el PAC, se abraza también con ese muerto. El pueblo no olvida. Le cobrará al PLN la factura que no pudo pasarle al PAC porque ya no existe.
Le están regalando el cent#PACro a Rodrigo Chaves
Recordemos que la política es como el fútbol: el que deja el centro de la cancha vacío, pierde el partido.
Si el PLN se corre a la izquierda y se toma de la mano con el Frente Amplio, ¿quién ocupa el centro? Lo ocupa Rodrigo Chaves y los miles que nos hemos aliado con él en este esfuerzo de ordenar el país. Lo ocupará doña Laura Fernández. Lo ocupa el que hable de seguridad sin ideología, de empleo sin pleito, de obra pública sin politiquería.
En Costa Rica las elecciones se ganan en el centro. Siempre ha sido así. El que se corre a los extremos, pierde.
Es una estrategia que ya fracasó
No es la primera vez que lo hemos visto. Es la línea que viene sugiriendo Figueres desde hace cuatro años. Bloquear por bloquear. Oponerse por oponerse. Juntarse con cualquiera que sea anti-Chaves. Lo vimos muy claro al final de la pasada campaña electoral.
Insistir en esa receta es de necios. Es pegarse dos veces con la misma piedra. Cuando el país lo que más necesita es una oposición que fiscalice responsablemente. No que siga parándose en la manguera.
¿Quién, sin ser resentido ni progre, va a querer un partido de izquierda, cuando valora la CCSS, las zonas francas que dan miles de empleos, la ayuda social y también el Tratado de Libre Comercio?
Ojalá no se repita la historia de estos últimos cuatro años. Porque terminaremos quedándonos sin el compensador de la democracia: la oposición responsable. Y entonces sí, la oposición quedará en manos de la izquierda que ha hecho pedazos naciones enteras. Esa que, peleando dizque no “anti-Chaves” automático. Imagínense ahora le ponen al Frente Amplio a la par. Para muchos, esa será la gota que derrame el vaso.
¿A dónde se va ese voto? Se va. Se va para otro partido. O se queda en la casa. Pero no vuelve a tomar el crayón para marcar verdiblanco si siente que está votando por la izquierda.
Están comprando todo lo negativo del PAC
El PAC gobernó ocho años sin pena ni gloria. Y el país lo castigó en 2022 hasta casi borrarlo del mapa. ¿Por qué? Fueron una mueca de lo que les dio origen, empezando por el propio Ottón Solís.
Cuando el PLN se abraza con el PAC, se abraza también con ese muerto. El pueblo no olvida. Le cobrará al PLN la factura que no pudo pasarle al PAC porque ya no existe.
La Alianza puede consolidarse. Pero solo si comprende sus propios límites y actúa con inteligencia
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Welmer Ramos González, economista).- Una alianza no se mide por su anuncio. Se mide por su impacto. Y el impacto solo se da cuando hay claridad de rumbo. El interés supremo debe ser uno solo: una Costa Rica de oportunidades reales para todos y todas. Sin exclusiones. Sin privilegios. Sin excusas.
Ser costarricense debe volver a ser sinónimo de orgullo. El orgullo de pertenecer a una sociedad que se cuida mutuamente, que entiende la interdependencia, que sabe que el bienestar colectivo es la única garantía de estabilidad duradera. No hay desarrollo posible en medio de la exclusión.
Una economía que crece sin distribuir, fractura la sociedad. Una política que promete sin cumplir, decepciona. Una alianza que duda en su propósito, fracasa. Ha de tener claro que el desarrollo no se sostiene sobre desigualdades extremas. Sin excepciones. Sin portillos. Sin privilegios ocultos.
“La política no puede seguir girando alrededor de la codicia. La solidaridad no es una debilidad. Es una fortaleza social.”
Lo que la alianza debe entender
La Alianza puede consolidarse. Pero solo si comprende sus propios límites y actúa con inteligencia. Hay áreas de acuerdo: ese es su punto de partida. Pero existen también zonas grises, espacios delicados donde no se improvisa. Ahí se prioriza. El interés superior debe ser la brújula. Sin eso, las heridas internas serán inevitables.
Debe también redefinir al adversario. Los enemigos no son los partidos. Los enemigos a vencer son problemas nacionales: la pobreza, la desigualdad, el desempleo, la crisis fiscal. Cuando la política se vuelve personalista, pierde sentido. Cuando se vuelve partidaria, pierde eficacia. La ciudadanía no quiere espectáculos. Quiere soluciones.
“No todo argumento técnico es neutral. No toda propuesta es inocente. Detrás de muchas agendas hay intereses económicos que no siempre coinciden con el bienestar del pueblo.”
Los diputados y diputadas deben comprender el problema fiscal en su raíz. No basta repetir consignas. Hay que entender causas. La evasión y la elusión tributaria no son fenómenos marginales: son estructurales, y tienen rostro. Comparar con los estándares de la OCDE y Europa no es opcional. Es obligatorio.
Deben valorar el mercado interno: el 70% de la producción se dirige a él. Es el corazón de la economía. Genera el 80% del empleo. Ignorarlo es un error estratégico. Debilitarlo, un suicidio económico.
Deben salir de los despachos. La política de escritorio desconecta. Escuchar no es un gesto simbólico: es una herramienta de diagnóstico. Nadie legisla bien desde el aislamiento. Nadie comprende la realidad sin pisarla.
Y deben rodearse bien. No bastan asesores formales. Se necesitan redes de conocimiento diversas, representativas, con voces que estudien, sinteticen y cuestionen. Sin pensamiento crítico, no hay política de calidad.
Quien más insulta no es el que tiene mayor razón, es quien cierra más puertas para llegar a acuerdos meritorios.
El cargo legislativo no otorga sabiduría. Otorga responsabilidad. Nadie lo sabe todo. Reconocer los propios límites es una virtud política. Ignorarlos es un riesgo.
Redefinir el éxito social
El crecimiento del PIB no basta. Las exportaciones no bastan. La inversión extranjera no basta. Los indicadores que importan son otros: mejores salarios, menor desigualdad, mayor escolaridad, empleo formal, dignidad para las personas adultas mayores, reducción real de la pobreza. El desarrollo se mide en vidas y bienestar de las personas, no en cifras macroeconómicas.
Las crisis crónicas que no pueden ignorarse
La Alianza debe mirar de frente las pandemias sociales crónicas de Costa Rica. Sin maquillajes. Sin evasivas.
200.000+
personas en viviendas precarias, expuestas al frío y la lluvia
240.000+
personas enfrentan hambre a diario
1.000.000
costarricenses bajo sobreendeudamiento con tasas de hasta 51% anual
215.000+
personas adultas mayores sin ningún tipo de pensión
343.000+
personas esperan cirugía o cita con un especialista
567 días
espera promedio para atención médica especializada: más de año y medio
La progresividad tributaria no es ideología, es justicia. Los privilegios tributarios no pueden ser eternos, quienes los disfrutan así son parásitos de la sociedad, tienen solo derechos sin deberes.
Esto no es coyuntural. Es estructural. Y nada de esto lo resuelve el mercado por sí solo. Se requiere política pública deliberada, inteligente, sostenida y valiente.
La Alianza tiene una oportunidad. Puede ser un punto de quiebre o una anécdota más. Puede elevar la política o reproducir sus vicios. Puede devolver esperanza o profundizar el desencanto. El país observa. Y espera.
Porque al final, la política no se juzga por sus discursos. Se juzga por sus resultados. Y Costa Rica ya no tiene tiempo para intentos fallidos.
Que la Alianza Opositora encuentre la claridad, la valentía y el carácter para anteponer el bien común. Costa Rica espera de ella no promesas, sino actos. No gestos, sino transformación. La hora de la decencia y las oportunidades reales es ahora, o no será.
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Rodrigo Solis Jaime, periodista).- Después de una Asamblea Legislativa particularmente convulsa, marcada por una mayoría de oposición y por una dinámica que muchas veces se percibió más orientada a obstruir que a construir, el panorama político-legislativo da hoy un giro importante.
Como era previsible, el Partido Pueblo Soberano logró imponerse y obtuvo todos los puestos del Directorio Legislativo. La oposición, por su parte, intentó enviar un mensaje de unidad; sin embargo, a mi criterio, la estrategia terminó siendo un craso error político.
Como bien señaló el analista Víctor Ramírez, la oposición terminó revolviendo agua con diferentes aceites, unos más densos que otros. Es decir, intentó proyectar cohesión donde claramente existen diferencias profundas de visión, intereses y cálculo político.
El intento de colar, a punta de discursos, algún representante dentro del Directorio Legislativo no solo fue fallido, sino que además evidenció una lectura poco acertada del momento. La solicitud de un receso de 30 minutos, incluso antes de iniciar formalmente la elección del nuevo Directorio, para realizar una conferencia de prensa, difícilmente podía generar un efecto positivo ante la opinión pública.
¿Qué impacto favorable podía tener una maniobra de ese tipo? Probablemente ninguno.
Por el contrario, pudo haber reforzado una percepción negativa hacia una oposición que, durante el periodo anterior, fue señalada por amplios sectores como una fuerza más enfocada en bloquear que en proponer.
Ahora bien, el oficialismo entra en este nuevo periodo con una ventaja política evidente. Con mayoría legislativa, tiene vía libre para dar viabilidad a proyectos que anteriormente habían quedado estacionados. Sin embargo, esa mayoría no es absoluta para todo. Para reformas de orden constitucional o decisiones de mayor calado institucional, seguirá necesitando al menos siete votos adicionales.
Ahí estará la verdadera prueba política: no solo en tener los votos para avanzar, sino en construir acuerdos cuando el margen propio no sea suficiente.
El nuevo Directorio Legislativo marca un cambio de ciclo. La pregunta ahora es si esta nueva correlación de fuerzas será utilizada para desbloquear al país o si simplemente sustituiremos una etapa de confrontación por otra de imposición.
El país necesita menos cálculo político y más sentido de responsabilidad histórica. Costa Rica no puede seguir atrapada entre discursos de unidad vacíos, obstruccionismo disfrazado de control político y mayorías que olviden la necesidad del diálogo democrático.