Dignidad y libertad: pilares irrenunciables del periodismo

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LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Consejo Editorial). En tiempos donde la desinformación circula con velocidad y las voces críticas enfrentan constantes intentos de desacreditación, defender el periodismo libre y digno no es una consigna gremial: es una obligación democrática. Así quedó evidenciado el pasado 30 de abril durante la entrega del II Premio Victoria Prego a la Libertad de Expresión, celebrada en la Sala Constitucional de la Cámara Baja de España, donde destacadas figuras del periodismo y la institucionalidad reafirmaron el valor esencial de la prensa en las sociedades democráticas.

Las palabras de María Rey, periodista y presidenta de la Asociación de la Prensa de Madrid (APM), resumen con claridad una preocupación compartida por miles de profesionales de la comunicación alrededor del mundo: “tenemos derecho a que se nos respete y a que dejen de definir lo que es un periodista, sabemos lo que somos”. No se trata de una defensa corporativa ni de privilegios profesionales; se trata de preservar la esencia de una labor sustentada en principios éticos, rigor informativo, verificación de hechos y compromiso con el interés público.

Hoy, el periodismo enfrenta una peligrosa tendencia: desacreditar la información incómoda bajo etiquetas simplistas como “noticias falsas”, atacar la credibilidad de los medios y relativizar la importancia de la prensa independiente. Esta práctica no solo deteriora el debate público, sino que erosiona uno de los pilares fundamentales de cualquier democracia saludable: el derecho ciudadano a estar informado.

La presidenta de la APM recordó además que el periodismo exige preparación, responsabilidad y valentía. No es una actividad improvisada ni una opinión sin consecuencias. Detrás de cada investigación, cobertura o denuncia existen horas de trabajo, formación constante y, en muchos casos, riesgos personales que periodistas alrededor del mundo han asumido incluso a costa de su propia vida.

A este mensaje se sumó Francina Armengol, presidenta del Congreso de los Diputados de España, quien subrayó una verdad incuestionable: “sin periodistas libres no hay ciudadanía informada, y sin ciudadanía informada no hay democracia plena”. La afirmación cobra especial relevancia en contextos donde la polarización, la presión política o la violencia buscan silenciar voces críticas y limitar el acceso a la información.

Desde lo local hasta lo global, el papel del periodismo sigue siendo el mismo: investigar, cuestionar, fiscalizar y dar voz a quienes muchas veces no la tienen. Allí donde algunos pretenden imponer silencio, la prensa debe mantenerse firme como garantía de transparencia, rendición de cuentas y defensa de las libertades públicas.

En La Voz de Goicoechea asumimos plenamente ese compromiso. Reivindicamos la dignidad del ejercicio periodístico y exigimos respeto hacia quienes diariamente trabajamos para informar con responsabilidad y honestidad. Rechazamos cualquier intento de intimidación, censura o manipulación que pretenda condicionar nuestra labor informativa.

Sabemos quiénes somos y cuál es nuestra responsabilidad con la ciudadanía: buscar la verdad, promover el debate informado y contribuir a una sociedad más consciente y participativa. Mientras exista una comunidad que necesite información veraz y contextualizada, el periodismo seguirá siendo indispensable.

Porque respetar al periodismo es, en esencia, respetar el derecho de la ciudadanía a conocer la verdad. Y proteger ese derecho es proteger también la democracia.

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