
Comentario
Las palabras de Juan el Bautista resuenan hoy con una fuerza especial en medio de nuestra vida cotidiana. Arrepentirse no significa vivir anclados en la culpa, sino atrevernos a cambiar de rumbo, a revisar nuestras actitudes y a abrir el corazón a una manera nueva de vivir. Es una invitación a dejar atrás aquello que nos aleja de Dios y de los demás: la indiferencia, el egoísmo o la falta de compromiso con nuestra comunidad.
Cuando Jesús nos recuerda que el Reino de los cielos está cerca, nos habla de una esperanza concreta y presente. Ese Reino se construye aquí y ahora, en los pequeños gestos de justicia, solidaridad y amor al prójimo. En un cantón como Goicoechea, este llamado se vuelve acción cuando tendemos la mano al vecino, escuchamos al que sufre y trabajamos juntos por una sociedad más humana y fraterna. Hoy es un buen día para comenzar de nuevo y hacer visible, con nuestras obras, que el Reino de Dios ya está entre nosotros.
Comentario:
Este versículo abre el libro de los Salmos recordándonos que la verdadera felicidad no depende de lo que acumulamos, sino de las decisiones que tomamos cada día. El salmista describe un camino progresivo: escuchar malos consejos, adoptar conductas equivocadas y, finalmente, acomodarse en actitudes que se burlan de lo bueno. La bienaventuranza comienza cuando elegimos apartarnos de influencias que nos alejan de Dios y optamos por una vida guiada por sus valores. En este inicio de año, Salmos 1:1 nos invita a examinar con honestidad qué voces escuchamos, qué caminos recorremos y dónde decidimos “sentarnos”, recordándonos que una vida firme y plena nace de escoger lo correcto, aun cuando no sea lo más popular.