
Comentario:
Este pasaje nos recuerda que la esperanza cristiana no se limita al presente ni termina con la muerte. Jesús se presenta como la fuente misma de la vida, una vida que trasciende las circunstancias, el dolor y aun la pérdida. Creer en Él no significa ausencia de sufrimiento, sino la certeza de que la muerte no tiene la última palabra. En medio de nuestras dudas y temores, estas palabras nos invitan a confiar, a vivir con fe hoy, sabiendo que en Cristo hay vida nueva, propósito y una promesa eterna que sostiene el corazón.
Comentario:
Este versículo marca un punto de transición clave en la historia de la fe. Jesús recuerda que con Juan el Bautista se cierra una etapa —la de la Ley y los Profetas— y se abre otra profundamente transformadora: la proclamación del Reino de Dios. Ya no se trata solo de cumplir normas, sino de acoger una nueva forma de vivir, centrada en la conversión del corazón, la justicia y la misericordia.
El llamado es exigente: el Reino no se recibe de manera pasiva. “Esforzarse por entrar” implica decisión, compromiso y un cambio real de vida. Cada día somos invitados a optar por el bien, a dejar atrás lo que nos aleja de Dios y a construir relaciones más humanas y solidarias.