
“La conciencia de la humanidad queda manchada con tantas realidades bochornosas, como cuando la vida de los niños se ven atrapadas bajo el yugo de la pobreza o trastornadas por desastres o conflictos violentos que matan y mutilan a seres indefensos; o la misma existencia de nuestros mayores, cuando es abandonada y desasistida”
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Víctor Corcoba Herrero, escritor).- En un cosmos donde podemos elegir cualquier cosa, elijamos tomar conciencia en nuestros quehaceres. En efecto, tan importante como alzar la voz es escucharse, guardar silencio para oírse y ver qué pulso nos interesa tomar como actitud de vida. Por eso, es trascendente hacer pausas, ya no sólo para tomar aliento y descansar de los tropiezos, también para interrogarse, corregirse y enmendarse, antes de que el estrés y el agotamiento corporal y emocional nos trastorne mentalmente. Está visto que únicamente, tomando conciencia de que, sólo caminando por el camino de la concordia, el mundo podrá construir un futuro mejor para todos, porque la paz puede conseguir maravillas que la guerra nunca alcanzará, trazaremos horizontes de avance humanitario y de un alto el fuego global.
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Nabil Mouaffak, Columnista).- En la colina del pueblo,
donde madruga el tambor,
los vecinos se reúnen
hablando de quién es mejor.
Unos gritan con el pecho,
otros sienten indignación,
pero Farolita, muy suave,
mira con preocupación:
“No votemos por coraje
ni por rabia sin visión,
que el enojo es como un río
que arrastra sin dirección.”
La emoción es fuego rápido,
que calienta y hace arder,
pero cuando pasa el humo…
¿qué quedó para crecer?
La razón es una lámpara
que alumbra paso a paso,